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Dicen por ahí que quien no conoce su historia está condenado a repetirla, éstos podrían ser señalados como ignorantes. ¿Pero, cómo le decimos a quienes sí conocen su pasado y de todas maneras lo repiten?

Hace casi dos meses, la curva del Covid en nuestro estado empezó a descender, fue cuando la presión sobre el gobierno hizo que éste inicie una reapertura económica anticipada llevando el Covid hasta lo más alto; los hospitales no se daban abasto, atendíamos pacientes de tres en tres, trabajábamos en una zona de guerra hasta que por fin se volvieron a tomar medidas, regresó la criticada ley seca, se disminuyó la movilidad y, como por arte de magia, pero que en realidad era simple salud pública, la curva de nuevo empezó a descender. Las medidas tomadas fueron extraordinarias pero duramente señaladas por opositores, borrachos e inconscientes, algunos se pasaron las normas por “el arco del triunfo”, pero, aún así, estas últimas dos semanas han sido gloriosas para el personal de salud, aunque aún hay muchos casos y demasiadas muertes, son menos que hace un mes. La alegría y emoción empezaban a nacer, la curva está cayendo. ¡Pero!, nuevamente la presión creció y la historia se olvidó, el Estado cedió. Aunque a nivel nacional se afirma que Yucatán va mal, nuevamente nos saltamos el semáforo de LópezGatell, se levantará la ley seca, se abrirán iglesias, centros comerciales y cines, y sabemos que vamos en camino a un repunte que de nuevo será ignorado como si los muertos se pudieran ocultar.

Quienes trabajamos en el sector salud lo sabemos, estamos preocupados por esta decisión que llega en conjunto con el pensamiento más nefasto: “Tenemos que aprender a vivir con el Covid”. Parece que morir por el coronavirus ya es lo normal, a los insensatos ya no les asusta, a muchos no les preocupa, ya viene incluso gente al hospital sin cubrebocas. ¡Ojo!, aún no hay un tratamiento para esta enfermedad y falta mucho para la vacuna, jamás el mundo moderno había visto algo así, aún podemos aguantar y no salir para por completo bajar la curva, se pueden tomar otras medidas económicas, pues mientras haya algunos enfermos en las calles, los contagios volverán a incrementarse y las prohibiciones regresarán. Pero no hay vuelta atrás, el pacto se firmó y nos tendremos que cuidar.

Por favor, no baje la guardia, seguimos en “sana distancia”, que se cuide quien pueda y como pueda. Defendamos a nuestros abuelitos, evitemos espacios concurridos, tampoco es momento para ir de fiesta, paseo a la plaza ni a misa; Dios, Jehová o cualquier deidad en la que crea, estoy seguro, lo comprenderá. El cuerpo resiste aún un tiempo para entrenar en casa y no en el gimnasio. Pero la naturaleza es más inteligente, permite que sobreviva el más fuerte y la fuerza en el humano está en su inteligencia.

Por último le ruego, por favor, piense también en el personal de salud, cada vez mueren más y no estamos listos, física ni emocionalmente, nadie en Yucatán está preparado para un repunte que se podría evitar.