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Hay que escuchar sin querer tener siempre la razón. Si no nos abrimos a verdaderamente escuchar lo que los demás piensan y las diferentes realidades, nos estamos perdiendo de mucho. Ante la situación que hoy vivimos, cada persona habla de su realidad y cree que es la única, la verdadera. Escuchamos otras opiniones, pero las descartamos de inmediato y todas las personas están queriendo que su verdad sea la que prevalece así que la dicen y la dicen, la comparten, la disfrazan, pero todo el tiempo están queriendo tener la razón, y que su verdad sea la que rige a los demás.

Mucha gente se cree el centro del universo, todo gira alrededor de ellos, hay teorías conspiratorias, envidias y ellos siempre al centro de la historia. Todos tenemos piel, a todos nos circula la sangre por el cuerpo, pero aun así hay personas que se creen más importantes que otras. Pareciera que solo pueden ver su propio ombligo y como es que las cosas los afectan a ellos y con base en esto quieren que los demás decidamos. Para aprender, para crecer hay que leer, escuchar y viajar, pero escuchar sin la necesidad de querer tener la razón, leer con la mente y los ojos abiertos a nuevas ideas y viajar con la esperanza de conocer nuevas realidades, de aprender, de hacer crecer nuestro pequeño mundo que a veces nos hace pensar que somos el centro del universo, los únicos que tienen ideas, que sufren, que aman, que saben.

Pero en realidad somos un actor más de la obra de la vida y solo podemos decidir sobre nosotros mismos y a través de lo que nos atrevemos a ver. Porque a veces queremos huir de nosotros y de nuestros miedos, pero siempre llevamos una mochila a cuestas que carga nuestras vivencias, felicidades, miedos, rencores y amores. Pero si dejamos de sentirnos el centro del universo, si dejamos de sentir que las cosas nos pasan solo a nosotros, entonces podemos ver al mundo con empatía, con ganas de comprender, sabiendo que no siempre tenemos la razón por que no siempre podemos ver la fotografía completa, solo podemos ver nuestra perspectiva y ésta casi siempre es muy limitada.

Escuchemos con todos nuestros sentidos, ahora con internet hay miles de verdades circulando, muchas de ellas sustentadas con haber sido dichas por alguien importante, alguien inteligente o alguien sensible. La mayoría de los mensajes tienen firmas como el Papa Francisco, Madre Teresa de Calcuta, Gandhi, Tony Blair y luego son realmente opiniones sin sustento escritas por alguien que cree que su verdad debe transcender y por eso decide ponerle un autor que a su juicio le dará veracidad a su idea.

Estas ideas, respaldadas por alguien importante, toman un valor que en realidad no tienen en la mayoría de los casos. Debemos aprender a escuchar con cautela, a corroborar las fuentes y la información que recibimos antes de compartirla o de usarla en nuestra toma de decisiones.

Estamos ante un mundo incierto, hay poca información oficial y mucha información circulando con fines que desconocemos. Por eso es más relevante hoy no quedarnos solo con la opinión que nos encontramos, debemos investigar a quien la comparte, a quien realmente la dice y si hay manera de corroborar la información.

Busquemos nuestra propia información, cotejemos varias fuentes y aceptemos que no siempre tenemos la razón, podemos estar equivocados, pero si nos abrimos a nuevas ideas, a nuevos conceptos, a nuevas realidades tal vez podamos tomar mejores decisiones.