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El día 1 de septiembre en México es, sin duda, el día del presidente, pues lo hemos llamado el día del informe presidencial. La fecha no ayuda mucho por el hecho de partir en dos el año, sólo se puede informar de lo realizado en un semestre, aunque realmente en nuestro país se utiliza como preámbulo de las fiestas patrias de nuestra historia y para un ejercicio político que se reduce a un mensaje a la nación, donde los autoelogios y la exaltación de lo realizado son lo común, ya que aparte se envía un informe con anexos estadísticos al Poder Legislativo para su análisis.

Desafortunadamente pocos legisladores prestan atención al voluminoso anexo y todo termina en que cada fracción parlamentaria hace uso de la tribuna y fija su opinión, del análisis pocos se ocupan. Con esa complacencia y la actitud pasiva ante ese hecho de los ciudadanos, lo que debería ser un ejercicio analítico de nuestra situación en los distintos sectores productivos y sociales, de lo que debe atender el gobierno en beneficio de la sociedad, termina siendo un acto de simulación que de poco sirve.

Si a lo descrito se le agrega la información diaria que aporta el presidente en las mañaneras, el informe, además, se hace repetitivo, incluso al comparar el tiempo de lectura del segundo informe –los 45 minutos que utilizó AMLO- es menos que el tiempo invertido en sus intervenciones de cada mañana, que suelen ser de 60 a 90 minutos de lunes a viernes.

Lo que sí permite el pretexto del informe es un despliegue abrumador vía medios de comunicación para resaltar lo hecho durante el año del que se informa, esto sí cumple con un objetivo: dar la impresión de salir adelante y mejorar el estado de ánimo de la población, sin que esto represente en la realidad mejora alguna.

Las críticas al formato y las diferencias entre lo dicho y los números que arrojan los anexos son enormes; por cierto en esta ocasión la mayoría no concuerdan. Sólo por mencionar el de seguridad, donde en el discurso se asegura un descenso de los delitos, si lees la información de las instituciones y los anexos, verás que cada delito sigue creciendo en nuestro país; otro tema que resalta es el económico, a la luz del mensaje diríamos que la reactivación de la economía ya se inició y pronto se reanudará el crecimiento planeado; si nos remitimos a los datos de la Secretaría de Hacienda y a lo dicho por el secretario Herrera a los legisladores, el presupuesto de 2021 será muy ajustado y menor que el actual y los expertos pronostican una lenta recuperación… no ha cambiado nada: mucho ruido y pocas nueces.