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Me reconforta saber que a pesar de la enorme dificultad para llegar a acuerdos políticos en estos tiempos de crisis, la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados recae en la diputada federal yucateca Dulce María Sauri Riancho, por muchas razones y circunstancias, sólo por mencionar aquí van algunas:

Primera razón: las diferencias que se observan entre los grupos parlamentarios, diríamos normales en el quehacer del recinto camaral, siempre dilatan las tareas legislativas, pero cuando agregas que el grupo parlamentario de la mayoría está tan dividido, pues la fórmula es dinamita pura, de ahí que definir la presidencia de este último año de la actual legislatura, que le corresponde al PRI, era un problema crítico. La encabezará, y eso es bueno, la persona más preparada de la legislatura, como sin duda lo es Dulce María.

Segunda razón: a la oposición le urgen figuras con gran experiencia navegando firmes en momentos difíciles y que tengan las manos en el timón con firmeza, prudencia y legalidad, que nos asegure a los mexicanos que la Cámara de Diputados salga adelante a pesar de las tormentas tropicales como la del diputado Fernández Noroña y otras más que nacen en sus propias aguas. Respeto, transparencia, dignidad y honestidad han caracterizado la vida política de Dulce María, que no tiene mancha alguna y es idónea para llevarnos a buen puerto. Eso nos permite comparar con ella a otros políticos que francamente dan pena ajena.

La tercera razón: con el nombramiento de Dulce Sauri es que se premia la preparación largamente construida y la calidad de la misma, alimentando de manera constante el conocimiento de la política y de la historia de nuestro pueblo y en particular de los yucatecos. Urge hoy y aquí que el conocimiento se valore como fundamental, sobre todo en estas épocas donde en la política del gobierno federal la preparación se minimiza y no es indispensable a juicio de AMLO.

Cuarta razón: porque le da al priismo un rostro intachable, limpio y con un valor a toda prueba; me consta lo valiente que es para salir adelante frente a las difíciles tareas que ha encabezado y demostrar algo muy cierto: que hay de todo en la viña del Señor y en el PRI hay personas de calidad moral y política como Dulce María Sauri.

Para terminar la columna, en lenguaje sanitario diría: llegó como bocanada de oxígeno…

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