21 de Agosto de 2019

Opinion

El ruiseñor yucateco

El poder de la pluma

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Por esos regalos que me brinda el teatro me encuentro asesorando un proyecto que lleva como protagonista la vida del compositor yucateco Guty Cárdenas. Autor de maravillosas canciones como “Rayito de sol” y “Caminante del Mayab”. Confieso que no sabía mucho de la vida del compositor, ni de su tremendo talento que maravilló a propios y extraños. Es curioso porque la obra está producida en Monterrey. ¿Usted se imagina a un grupo de regios hablando como yucatecos? Bueno, pues esa es mi misión, asesorar la forma de hablar, cuidar los modismos y ayudar a detallar las expresiones de nuestros personajes, digo nuestros, porque si algo atesoramos los yucatecos es a nuestros artistas y su gran legado. Nuestra música siempre conmueve corazones y despierta nostalgia. Cuando me llegó la invitación de asesorar “el habla yucateco” me pareció incluso rara, ¿realmente es necesario alguien que asesore la forma de hablar de los personajes yucatecos? A decir del director sí, así de detallada es la dirección del maestro Hernán Galindo, el texto es de Fernando Canales Clariond. El formato de la obra es musical ¡Y cómo no, si las canciones del aclamado compositor representan un hermoso viaje por sí mismas!

Protagonizada por José Ángel (Guty Cárdenas) y Odiseo Bichir (Ricardo Palmerín), la obra se estrenará el 22 de agosto en Monterrey, y brindará solo diez funciones. “Guty fue una especie de Juan Gabriel, gran creativo, compositor, hizo muchos títulos, nació en Mérida y murió a los 26 años, pero ya era conocido internacionalmente, fue director de una discográfica en Hollywood, hizo cine, todo en una edad muy corta, además se relacionó mucho con los políticos”, comentó el director Hernán Galindo.

La estructura dramática repite una y otra vez el fatídico día en el que Guty Cárdenas es asesinado en una cantina. Cuestiona si en realidad conocemos la historia de aquellos que son inolvidables o solo nos dejamos llevar por los rumores que rodean su vida: en el caso de Guty, muchos lo señalan como un borracho de cantina que se metió en una riña que acabó con su vida.

Sus canciones se recuerdan, pero, ¿y él? ¿El hombre y artista que fue tiene lugar en las nuevas generaciones? No solo de músicos, de yucatecos. Eso me gusta de la obra, que de alguna manera, sin convertir en héroe ni mártir al compositor, intenta poner en otro lugar su recuerdo, en ese lugar tan poderoso que es el teatro. Es así que el recuento de la vida, los amores, las canciones y la muerte del compositor prometen un viaje entrañable, que, al menos a mí, desde la lectura me conmovió hasta las lágrimas.

Hace poco compartí una nota del gigante escénico que es Odiseo Bichir. ¡Qué emoción verlo en una obra yucateca! A veces el tiempo, la muerte, extienden esa capa ancha y larga que es el olvido, pero hay artistas que se burlan de ellos, se sacuden el polvo, tocan la guitarra y con unas simples notas nos hacen recordar que son inmortales.

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