|

Una de las estrellas de nuestro teatro regional es Ileana Ramírez, “Balita Balam”, una mujer de espíritu positivo, que supo combinar la docencia con el teatro. Aquí su entrevista, apenas alcanza para compartir su trayectoria de treinta años y su sabiduría en la vida como el teatro:

“El teatro regional inicia en mi vida después de hacer teatro formal en Oaxaca. En Mérida tomé clases con Enrique Cascante y Nancy Roche. Iniciamos “Magia escénica” con 3 amigos entrañables: Raúl Niño, Ángel Velázquez y Efrén Pech. Recorrimos cien municipios con la obra ‘Quiero ser actora’ que Raúl Niño escribió para mí. Durante 10 años actuamos en patios llenos de gallinas, en parques, en teatros establecidos, al aire libre, improvisados. Balita surge un día que veo la foto de mi bisabuela Valeria, le decían Balita, porque era un poco traviesa, y se lo heredé. Me gustó ese nombre, como además soy admiradora de los jaguares, pensé en Balita Balam, me gustó: ésa soy yo. Supe combinar la docencia y el teatro; esos 2 amores, esas 2 pasiones. Por más de 30 años combiné la docencia y el teatro. A veces con ensayos muy noche, llegaba a bañarme y de ahí a dar clase. Fueron tiempos difíciles, entre la televisión, la radio y el teatro. Hay que sacrificar cosas, incluida la familia. Buscaba darles momentos de calidad a mi hija y a mi mamá. Para mí no había fechas especiales, no tuve la dicha de asistir a los festivales de mi hija, fiestas o reuniones de amigas.

“Todo son semillas que vas plantando. Luego me preguntaba si valía la pena lo que estaba sembrando, y la respuesta era: Sí vale la pena, me gusta estar en un salón de clases y amo el escenario. Los artistas somos intensos, nos dedicamos a la comicidad, entre otros géneros. A mi hija le dicen: te has de divertir mucho con tu mamá porque puro chiste todo el día. Pero uno no siempre puede ser divertido. A veces uno quiere estar sola, leer, estudiar, pensar. Quizá no somos tan positivos como parecemos, yo creo que se vale estar tristes y melancólicos. Lo que no se vale es quedarse ahí, estancarse. Hay tantos motivos para estar contentos, abrir los ojos ya es un regalo de vida. Me gusta hacer sonreír a los demás por algo mío, y no por ego, sino porque realmente me gusta. Hay gente que me comenta que le hizo el día mi mensaje y eso me hace feliz, me impulsa a seguir adelante. “Trabajar con Kenny y Cuxum es un agasajo; un orgullo, un honor. Siempre nos reímos entre nosotros. Trabajar con Raúl Niño fue toda una aventura, un lienzo de colores maravillosos, algunos difíciles, pero la mayoría llenos de cariño y admiración. Una amistad de 28 años. En los últimos 3 años nos juntamos para seguir haciendo cosas. Nos divertíamos y discutíamos, eso es normal en las parejas artísticas: acuerdos y desacuerdos. Él era cariñoso a su modo. Dio todo cuanto quiso. Él se fue en paz. Algún día volveremos a estar juntos. He hecho todo lo que he querido en el teatro, creo que sólo me falta trabajar contigo”.

Espero que el teatro nos permita trabajar juntas querida Balita, todo mi cariño y respeto a tu ser luminoso y sonriente.