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La violencia contra la mujer está en todos lados: en los centros de trabajo, en los lugares que visitamos, en la calle, en todos los puntos en los que las mujeres nos desenvolvemos socialmente, pero el eje central está en el hogar. Sí, la violencia doméstica es un problema grave que debemos erradicar, pero no lo hemos hecho, hemos decidido pasarlo a segundo plano durante mucho tiempo.

La violencia contra las mujeres es otra pandemia que estamos atravesando, pero que hemos dejado un poco en el olvido. Durante el distanciamiento social se han dado un sinfín de casos de violencia doméstica, tantos, que se ha optado por brindar un cubrebocas de color morado a todas aquellas que lo necesiten; solamente se tienen que acercar a pedirlo, esto como una forma de saber quiénes se están enfrentando a este tipo de maltrato.

La sociedad ignora la importancia del papel que juegan las mujeres, ignora la importancia que tienen en el desarrollo de toda familia, pero tampoco debemos ignorar que nuestro gobernante no implementa acciones para frenar las violentas situaciones que las mujeres enfrentan día a día, en cambio, prefiere poner la atención (y el presupuesto) en ayudas para aquellos que el trabajo no es lo suyo y el estudio tampoco.

La importancia de esta lucha se ve reflejada en situaciones como las que vivimos en este momento, porque es cuando nos damos cuenta de lo difícil que es para un gran número de mujeres quedarse en casa, porque es en casa donde muchas veces está el principal agresor. La lucha contra la violencia necesita una urgente atención, necesitamos empezar a entender que miles de mujeres se enfrentan a eso cada día. Sin importar quiénes son ni de dónde vienen debemos saber que todas y cada una son valiosas.

Y aunque es urgente que el gobierno y los organismos le pongan atención a esto, debemos tener en cuenta que la sociedad también tiene que entender la urgencia de que la violencia es otra pandemia que está matando también a un gran número de personas.

Debemos luchar contra todo lo impuesto, debemos romper los estereotipos y hacer entender que todos somos iguales, sí, deben enseñar a las mujeres a defenderse, pero, todavía más importante, más urgente, es enseñar a los hombres a no violentar. Debemos hacer un cambio urgente, no podemos permitir que esto siga avanzando, que la violencia siga aumentando; ya hemos esperando mucho tiempo para combatirla, ya hemos dejado que las mujeres vivan en una atmósfera de violencia, y eso debe acabarse. Es hora de que las mujeres vivan libres, vivan sin preocupaciones de si su vida acabará después de una fiesta, es hora de que las mujeres sean libres y no tengan al agresor en casa. Hemos vivido mucho tiempo bajo el miedo, es hora de que nos salgan alas, de que podamos vivir la vida como se debe.

Debemos trabajar juntos en erradicar las cosas que no nos hacen bien. Debemos quedarnos en casa y hacer que el hogar sea un lugar seguro para cada niña y cada mujer.