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Uno de los live actions más esperados de Disney para este año era la historia de Mulán, tenía fecha programada de estreno para el primer semestre de este año, pero no pudo concretarse debido a la contingencia sanitaria. A pesar de que estaba destinada a la pantalla grande, el filme tuvo que ser lanzado en la plataforma Disney Plus.

Esta película, como ya todos sabemos, nos cuenta la historia de aquella época cuando el emperador chino emite un decreto que ordena que en cada hogar se debe reclutar a un varón para luchar con el ejército imperial en la guerra contra los hunos.

Para salvar a su anciano padre de ir al frente, Mulán, siendo hija única, se hace pasar por varón y toma su lugar. La joven se someterá a un duro entrenamiento hasta hacerse merecedora de la estima y de la confianza del resto de su escuadrón.

Una de las primeras cosas que supimos cuando se empezó a hablar del estreno de esta película dirigida por Niki Caro fue que nos quitarían varios elementos de gran importancia para los fanáticos de Disney, como el irremplazable Mushu, los números musicales que forman parte importante de la película animada, el travestismo de los soldados y sí, también a Li Shang, cosa que los fans de la cinta consideraron como un “insulto”.

Niki Caro decidió dejar a un lado la versión animada de Disney para establecer la dirección de su obra en un tono realista y fundamentado en las tradiciones orientales, entonces, por esto podemos decir que Mulán no fue un live action de la famosa película, sino una reinterpretación de ésta.

La cinesta Caro tomó el argumento del poema chino Balada de Fa Mu Lan, de donde derivó la línea argumental prácticamente en su mayoría, por lo que los fans que esperaban ver el filme no encontrarán en él la nostalgia que pensaron sentir, pues verán solamente unas cuantas referencias a la película animada de hace unos años.

Entonces podemos decir que sí, es un largometraje que, como la primera cinta, mantiene la importancia de la mujer y nos muestra cómo es su desarrollo en un ambiente machista, pero deja a un lado una serie de elementos importantes que lograron convertir a su antecesora en un filme memorable.

Y debo mencionar que aunque la directora habla de cómo la película es la más apegada a la realidad, también vemos varias escenas que podemos calificar de poco realistas, y que, siguiendo esa línea narrativa, habría sido posible introducir elementos como Mushu.

La espera no valió la pena para la película que recibimos, esperemos que Disney empiece a brindarnos otras cosas que no sean más live actions.

Calificación: dos estrellas y media.