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Hoy estamos pasando momentos difíciles para la humanidad, creo que es hora de acrecentar la fe los que la tengan y orar un poco ante quien crean, que obvio no es ningún político. Lo que hoy estamos pasando me remonta a 2009, cuando una contingencia nacional azotó con la influenza; hoy a 11 años de distancia todo sigue igual, o por desgracia peor, ¿y por qué digo esto?, una de las cosas que más se pide para no agravar el problema es ser conscientes, pero el señor presidente, que debe dar el ejemplo, es el primero en no respetar los parámetros de salud, al no ponerse gel, seguir haciendo su show de las mañanas con gente y yendo a eventos públicos MASIVOS, con el riesgo de contagiarse y seguir propagándose la enfermedad. Le recuerdo que por su edad, señor presidente, está usted entre los grupos vulnerables.

Es muy fácil decir que cierren escuelas, teatros, bares, discos, casinos y demás lugares donde se puede juntar un grupo de gente y estar en riesgo de contagio, y estoy de acuerdo, primero la salud, pero les pregunto: ¿qué pasa con todos aquellos que no somos asalariados: meseros, comerciantes, cocineros, artistas, músicos empresarios que ya gastaron en publicidad, boletos de avión, anticipos para un evento y demás gente que vive al día y por lo consiguiente, si a duras penas tiene para poner un plato de comida en la mesa, mucho menos pensar en que tengan un dinero ahorrado para superar la contingencia al quedarse sin trabajo. ¿Alguien ha pensado en ellos?, la respuesta es NADIE, desde la crisis de 2009 a la de ahora, hay muchos hogares que viven en la preocupación de qué va a pasar. Yo sé que el gobierno no se tiene la culpa, pero todos aquellos pagan impuestos, y en el caso particular de los artistas, cuando hay alguna desgracia o se requiere una labor social, son a los primeros que hablan y SIEMPRE ESTÁN PARA AYUDAR, pero ¿quien los ayuda a ellos?, porque de todos hoy, créanme, el Covid-19 es lo que menos pasa por su mente, su preocupación es cómo alimentar a la familia.

Pero también hay que proponer; hoy en todo el país se están cancelando por un mes un sinfín de actividades deportivas, culturales, etc., en los ámbitos federal, estatal y municipal; son actividades que ya tienen un presupuesto anual para poder ejecutarse, según sea el rubro, como sonido, sillas, coffebreak, artistas, personal de apoyo, coordinadores y demás, para todas esas actividades ejercen un presupuesto. Mi propuesta es: así como se ayuda a los agricultores y a los pescadores en épocas difíciles, como la veda del mero, ¿por qué no destinar ese presupuesto que ya tenían asignado a las actividades canceladas para apoyar a artistas, meseros, cocineros o todo aquel que no tenga un salario fijo?; el presupuesto podría ser canalizado según sea el rubro, esa sería una acción que ayude a muchos hogares, mientras algún presidente pone en marcha un monto económico a fondo perdido para ayudar a tantas familias que hoy viven en la preocupación, porque, usted imagine, si no tienen trabajo no tienen ingreso, por lo tanto no tienen para la comida, mucho menos para la medicina. Sí se puede, solo es cuestión de querer hacerlo, masinó que sí.