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Entre tanta tensión que vivimos por el Covid-19, siempre hay noticias agradables que nos sacan una sonrisa. Hoy estamos de fiesta, porque es motivo de alegría cuando se reconoce el trabajo que realizan los seres humanos para fomentar la cultura, y con mención extra cuando se trata de nuestra cultura regional. Este sueño que revoloteaba en la mente creativa de un gran ser humano surge del amor más grande y puro, el amor de padre, y así es como nació en 1972 la sala de fiestas “Maravilla” y el primer teatro de títeres en toda la república. Este espacio donde se dejaba libre a la imaginación para que navegara entre risas que recorrían los pasillos sólo era el cimiento de un legado cultural que tanto orgullo e identidad nos da como yucatecos, siendo el año de 1976 el de su nacimiento y el mío, mare ya me quemé.

Ese año nace Titeradas, una palabra que hace que muchas mentes vuelen en las reminiscencias de su infancia y adolescencia, y en su rostro asome una sonrisa al recordar las infinitas frases que distinguían a todos los personajes de la familia Titeradas; sin duda el Teatro Pedrito es un patrimonio de la historia al ser el primer teatro en el país que estaba hecho para presentar espectáculos con títeres, este mundo de los niños y espectáculo de los adultos comenzó a llenar de alegría los corazones. La obra “Blanca Nieves y los 7 chaparros” cautivó en 1987 al entonces director del Canal, Alejandro Segura, quien, conquistado por tan hermoso espectáculo, le hace la invitación a don Wilberth Herrera de llevar a la pantalla chica ese hermoso mundo; la invitación fue por 9 programas, y se quedaron 9 años, inundando los hogares de una comedia que llevaba la imagen de nuestra gente a través de los títeres.

En aquellos tiempos era muy común ver en la calle a alguien apodado Chereque, Butaque, Totoyo, doña Mireya o Lela, pero lo más hermoso es que muchos personajes de Titeradas cobran vida en el mundo real, en algún conocido o familiar con características similares a los personajes, y esto es porque fue un sueño con sabor y amor a Yucatán y personajes de nuestro entorno, siempre resaltando el amor a lo yucateco por la pluma de don Wilberth. Hoy es un día para celebrar el amor por Yucatán, porque, en el último año de su gestión anterior, el alcalde Renán Barrera instituyó el Día Municipal de Titeradas; es muy grato ver que se reconoce el trabajo dedicado a fortalecer nuestra cultura y el gran legado que dejó don Wilbert, y que cada día tiene más brillo por el trabajo que realiza la familia Herrera López, encabezada por doña Holdita, con Pedro Carlos y Juan en la parte musical y con una mención especial para Andrea, quien con empuje, pasión, amor y responsabilidad ha sabido darle más luz a ese legado. Muchas felicidades a todos quienes han sido parte de esta hermosa familia, y que este tesoro sea eterno. Feliz Día Municipal de Titeradas, alguien arriba sonríe, masinó.