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Todo se repite en cierto momento. Recordaba una película de hace algunos años, título igual al de la novela de Gabriel García Márquez en la cual está basado el guión del filme (del propio Garcia Márquez y Ronald Harwood): EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA.

Una interesante historia de vivencia social, amorosa y política, que termina con una pareja de adultos bastante mayores haciendo el amor en un barco de río, que se declara en cuarentena para darles todo el tiempo que quieran sin llegar a puerto.

Esto que estamos viviendo se parece un poco a lo que acontece en la cinta, nada más que en este caso no se qué interés mueve a declarar una cuarentena que no me atrevo a afirmar, porque sería caer en una más de esas FAKE NEWS, pero que no parece tener sustento en la realidad, según se dice. He recibido mensajes y no pocos que se refieren a este virus que obliga al encierro como algo fabricado para reducirnos a la impotencia y decirnos que somos manejables desde una posición que tiene el poder de gobernar a nivel mundial. Me citan cifras de este desastre, muy por debajo de otros eventos de salud, que no se han manejado como pandemias, y sin embargo han cobrado más vidas que el coronavirus.

Personas que analizan los datos, y a las que respeto, me comentan que no se trata de cantidad de víctimas, sino la forma en que esta enfermedad ataca, pero vuelvo a pensar: ¿puede haber muertes más dolorosas que las resultantes de una guerra, como las que hemos estado viviendo en calidad de espectadores en los últimos años?

Hay tanta información y desinformación que hoy cualquier noticia tiene que ser verificada cuidadosamente, porque personas sin moral se atreven a decir que no está pasando nada y que esto es una farsa para quebrar las economías. ¿Acaso no es reprobable la conducta de quienes nos dicen que esto es terrible y que debemos permanecer en casa a costa de cualquier precio? Me cuesta trabajo desestimar el peligro de este flagelo, cuando dos familiares cercanos han muerto por su causa en el último mes. Pero también debo aclarar que estaban al cuidado de un enfermo y uno de los dos primos que fallecieron tenía severos problemas respiratorios previos.

En fin, quizá algún día sabremos de qué se trata realmente este asunto. Por lo pronto ME QUEDO EN CASA.