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LOS CIBELES. Don Mario Chacón Medina ha tenido un mal rato. Por medio de las redes sociales el exitoso locutor dice a esta columna: Estoy viendo las noticias en un canal de T.V. capitalino. Hay una manifestación feminista y el reportero repite y repite que es en la fuente de Los Cibeles (sic).

Pregunta el columnista: ¿creerá ese despistado reportero que Los Cibeles es el nombre de una banda grupera o de un conjunto de reguetoneros? Don Mario responde: Si ese reportero no conoce el nombre de la diosa frigia Cibeles, que simboliza a la madre Tierra y se la representa en su carro tirado por leones, mejor que se calle. Nuestro amigo sigue indignado: El productor de ese noticiario no deberá volver a enviar a ese reportero a la fuente de La Cibeles.

Los gazapos son los errores que se cometen al escribir o al hablar, como en este caso, por lo que el tirahule no desaprovecha la oportunidad. Un certero disparo de la resortera hacia Los Cibeles derriba la pieza y rápidamente la atesoramos en el morral.

DOCEAVA POR DECIMOSEGUNDA. Un batidor que nos pide el anonimato remite a esta columna una información interesante. En uno de los periódicos de mayor circulación en la entidad se publica la siguiente noticia: “Boa se come a perro; es atrapada. Es la doceava asegurada de octubre al 12 de noviembre”.

¿Doceava? Veamos el Diccionario de la Lengua Española. “doceavo, va. Cada una de las doce partes de un todo”. Entonces, en esa nota periodística debió de utilizarse un numeral ordinal. Esa temible boa -que es un todo, un cuerpo entero-, no es la doceava, es la decimosegunda boa capturada en un corto plazo. ¡Cómo extrañamos al corrector de estilo en las redacciones periodísticas!

Alistamos la honda. Un buen pedrusco se aloja en el “cuerito”, tensamos las ligas, el proyectil sale disparado con buen tino, cae el gazapo y lo guardamos en la talega.

MANIQUIUR Y PENIQUIUR. El notario público Pedro J. Sierra Lira practica la batida de gazapos y prontamente nos envía la fotografía de un ejemplar que circula en las redes sociales y puede causar inquietud entre los varones. Se trata de un rótulo a las puertas de una casa. Dice así: “Se ase maniquiur y peniquiur”.

El Lic. Sierra Lira pregunta alarmado: ¿Peniquiur? ¿No será muy doloroso? El tirahule responde: tal vez se trate de la circuncisión. Por si las dudas, mejor será no ir a ese lugar.

Es evidente la escasa escolaridad de las personas que redactaron ese letrero. Con pena ajena nuestra arma se abstiene de intervenir. No importa, con las piezas ya cobradas el sabucán está repleto.

Hasta el próximo tirahulazo.

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