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En el PRI se topan con la pared y sus acciones se les revierten cuando cuestionan a los actuales ejecutivos federal y estatal. Hasta el momento, los tricolores no han tenido la capacidad de reinventarse o no han querido juzgar a los personajes políticos que impulsaron y que al llegar al poder recurrieron a excesos. Estos señalamientos son una gran losa que será un gran peso para los tricolores en la próxima contienda electoral.

Pero quien sí lo sabe es el presidente Andrés Manuel López Obrador. Nadie puede escatimar que su narrativa contra la corrupción le deja buenos dividendos; sólo que lo está alcanzando la nueva normalidad en el momento menos esperado, cuando está enfrentando la pandemia del coronavirus con muchas denuncias de personal del sector salud por falta de implementos, equipos de seguridad e instrumentos para manejar adecuadamente a los pacientes.

En su defensa no han tardado en salir a denunciar a los gobiernos del PRI y del PAN, y el propio jefe del Ejecutivo Federal les recuerda que dejaron inconclusos 306 hospitales. En Yucatán mucha gente no olvida su reclamó a la ex gobernadora Ivonne Ortega por dejar inconclusos los hospitales de Tekax, Valladolid y Ticul. Cabe señalar que para realizar sus obras faraónicas la exmandataria recurrió al Congreso local de mayoría priista, el cual le autorizó endeudar al estado con mil 173 millones de pesos.

En esta nueva normalidad los integrantes de Morena ya empiezan a recibir los reclamos de los ciudadanos al pagar sus recibos del servicio de electricidad: todo indica que se seguirá ofertando corriente eléctrica cara y se descarta que se genere energía eólica y solar, priorizando la del carbón y el petróleo.

En Yucatán el PRI está dividido y esta división se ha visibilizado ante el proyecto de contratación de un crédito que solicita el gobernador Mauricio Vila, por $1,728 millones, para financiar un proyecto que busca reactivar la economía local a partir de la nueva normalidad tras la pandemia del coronavirus.

Falta muy poco para que miles de ciudadanos de manera formal enfrenten la situación de encontrarse sin trabajo y se pretenden emplear los recursos para apoyar la generación de empleo mediante diferentes planes que a los diputados los tienen divididos.

Pero el tema es el coordinador de los diputados priistas, Felipe Cervera, que no las tiene todas consigo y esto ahonda las divisiones. Si recordamos, para la aprobación del presupuesto estatal de 2019 mantuvo una postura radical y su bancada acabó autorizando un proyecto con el que no estuvo de acuerdo. En 2020 aceptó promover la creación de nuevos impuestos que, sin embargo, no prosperaron por falta de acuerdo con la CFE. En ambos casos tuvo que cargar con el costo político.

Ahora dice que su voto está definido, pero el tema no es el sentido de su voto, sino el de la bancada que coordina. Finalmente, sólo hay que esperar el desenlace, que se define en el marco de la nueva normalidad.