|

Los últimos días han sido fundamentales para entender las decisiones que la administración del gobernador Mauricio Vila Dosal ha tomado en torno a la reactivación económica segura y a un nuevo plan de movilidad para el Centro Histórico que se presentó el lunes pasado.

Más allá del mensaje en el que el Ejecutivo estatal llama a hacer a un lado la mezquindad política y económica en torno a temas sensibles como lo son el reemplacamiento, los cambios de paraderos de autobuses y la reactivación paulatina de la economía, lo cierto es que si algo es seguro es que finalmente pudo llegar al mes de septiembre con acuerdos necesarios para hacer frente a la nueva realidad que vivimos en Yucatán.

Y es que desde marzo pasado, en tan solo seis meses la pandemia del Covid-19 cambió por completo el panorama del desarrollo en la entidad y no existen precedentes de situaciones tan adversas como lo son el escaso apoyo económico del gobierno federal, los daños irreparables por el paso de las tormentas Amanda y Cristóbal, la sequía en torno a recursos federales para apoyar al campo, la caída de la actividad turística y el cierre de las zonas arqueológicas, por describir algunos sectores.

Por eso hay que visualizar las oportunidades que se ganan cuando pueden llegarse a acuerdos con la clase empresarial y la sociedad en conjunto, pues el cierre del Centro Histórico y los cambios en los paraderos de autobuses han sido, por años, temas “tabú” que ningún gobernante en otras circunstancias hubiera querido cambiar.

Está claro que si el Gobierno del Estado y los actores empresariales no hubieran cedido en algunos puntos, estos acuerdos hubieran tardado más de lo necesario en vísperas de nuevos escenarios como los procesos electorales y la preparación del Presupuesto para el 2021, que ahora tendrá un déficit de alrededor de 400 millones de pesos al no haber reemplacamiento.

No habrá nadie que no resulte, en parte, afectado por las nuevas medidas de apertura económica segura, pero está claro que sin dichos acuerdos el resultado es que todos saldrían perdiendo. Y esta ha sido la mayor enseñanza: a veces es preferible que todos pierdan un poco, para que al final todos salgan ganando en un contexto macroeconómico incierto pero que apenas ahora empieza a dar signos de claridad. Al tiempo.