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Existe infinidad de afectaciones que se viven y vivirán a causa de la pandemia del Covid-19, no sólo en la salud de los ciudadanos sino en los costos que genera esta enfermedad para aquellos que sí les afectó seriamente, ya que esta dolencia tiene consecuencias posteriores.

Una de las grandes afectaciones es en la economía formal, en donde, por motivos de la contingencia sanitaria, se tuvieron que cerrar negocios establecidos y que estaban registrados ante los gobiernos federal, estatal y/o municipal.

Pero también la economía informal o la economía negra se vio sumamente afectada y uno de los grandes negocios que la pandemia dañó es el narcomenudeo.

Durante una investigación que realicé, en conversación con un vendedor de droga, nos comentaba que el comercio de cocaína disminuyó drásticamente. Al preguntarle por qué, respondió que las fiestas y las “pedas” se suspendieron por la ley seca y al no realizarse no les compran bolsitas de cocaína que valen 400 pesos el gramo.

En un fin de semana un narcomenudista puede vender una onza que equivale a 28 gramos, con los que se pueden sacar 14 bolsas de un gramo a 400 pesos y 28 de medio gramo que cuestan a 200 pesos. Cabe señalar que el precio de los 28 gramos depende de la pureza de la droga, que oscila entre los cinco mil y nueve mil pesos, lo cual determina el valor de la bolsa. Cuando hay fiestas en los municipios en un día se venden hasta 56 bolsas de 0.2 gramos que valen a 100 pesos.

Actualmente este mercado negro siente los efectos económicos de la pandemia y ahora venden cristal, del que 10 gramos valen 1,850 pesos.

El vendedor reconoce que el cristal sí deja más loco a quien lo consume, pero como no hay dinero es lo que se tiene en el mercado. Es por ello que se puede ver en las redes gente que no apoya la ley seca, y que se habla de reventones y fiestas.

Por cierto, el producto llamado cristal viene en colores rosado, azul, negro y blanco, se le llama cristal exótico y los colores son para atraer a más gente para que lo consuma.

En los últimos meses viene a Yucatán gente de Michoacán, Cancún, Playa del Carmen, Sinaloa y Tamaulipas a ofertar sus productos e incluso ofrecen que pueden bajar el precio de la mercancía.

En un municipio pequeño del Estado puede haber cinco vendedores de droga, en los medianos más de veinte y en Mérida más de mil se dedican a eso.

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