12 de Diciembre de 2019

Opinion

Hacia malas cuentas

El poder de la pluma

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Cuando faltan dos meses para la Navidad y para que acabe 2019, rebuscando un poco encontramos algo que, si el diablo no mete la cola, sería una buena noticia al menos para nosotros los yucatecos: este año otra vez nos salvaríamos del impacto de un huracán, o por lo menos de uno tan destructivo como lo fueron Gilberto e Isidoro. Por lo demás, con pena tenemos que reconocer que en los asuntos más importantes que nos atañen a todos no estamos enfilados hacia las buenas cuentas. En sucinto repaso, economía, seguridad, salud y educación son rubros que están dejando mucho que desear.

En el aspecto económico, todo indica que terminaremos el año con los actores francamente enfrentados, con un sector empresarial cada vez más abiertamente inconforme con la forma en que se conduce al país. Nos aplicarán ya sin duda nuevos impuestos, y el añorado apoyo para que el campo sea al fin productivo difícilmente aparecerá.

En cuanto a seguridad, ¿qué le podemos decir para que usted respire aliviado, sobre todo después de la inédita situación que se vivió en Culiacán, y que según algunas versiones tiene muy incómoda, por decir lo menos, a la jefatura de las Fuerzas Armadas?

En educación, tenemos que lamentar que la tristemente célebre CNTE haya impuesto condiciones que, a nuestro parecer, lastran gravemente el desarrollo de las nuevas generaciones que necesitamos para ser mejor país, pero también podemos alegrarnos de contar con sectores de profesores que, pese a todo, siguen poniendo su máximo esfuerzo con tal de formar de manera óptima a quienes podrían venir a colocar por fin a querido México en el lugar que le corresponde.

Y en salud, desafortunadamente solo tenemos anuncios de mejoría poco creíbles, aunque no hay que perder la esperanza de que en el presupuesto para 2020, que acaba de aprobar el Congreso federal, veamos propuestas para que ese rubro tan vital –literalmente– pueda por lo menos recuperar el nivel que tenía hasta hace unos meses.

Ahora en México, y en nuestro querido Yucatán en particular, no podemos darnos el lujo de ser negativos. Tenemos que insistir en asumir una actitud positiva, de esfuerzo incansable que impulse a nuestra patria a pesar de los egoísmos, protagonismos y afanes de pasar a la historia que muestran algunos de nuestros más importantes dirigentes.

Muy bueno sería buscar refugio en nuestros principios y valores más grandes, aquellos cuyo abandono o relegación nos tienen en la situación que sufrimos. Y también lo sería refugiarnos en busca de seguridad y amor en la familia, una institución ferozmente atacada, sí, pero todavía muy fuerte.

Que no decaiga el ánimo, pero tampoco la disposición a aprender de nuestros errores, para no volver a cometerlos. Si nos esforzamos, probablemente tengamos oportunidad de alcanzar el progreso que buscamos, ¿no le parece a usted?

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