06 de Diciembre de 2019

Opinion

Esperanza y desencanto

El poder de la pluma

Compartir en Facebook Esperanza y desencantoCompartir en Twiiter Esperanza y desencanto

Cierto día, sentado en mi casa como siempre, durante las primeras horas de la madrugada, teniendo en mis manos conocido libro de Daniel Goleman, La Inteligencia Emocional de la Empresa, levanté la cabeza y vi a mi hijo, el menor de ellos, con la sonrisa dibujada y leyendo el libro de anatomía de Quiroz, que en otrora época yo llevara cuando inicié la carrera de medicina. En ese instante se arremolinaron en mi mente gran cantidad de experiencias y emociones del ayer, hoy y siempre, que quisiera compartir.

Iniciaré comentando que, antes que nada, ese día disfruté las ansias que mostraba joven mozalbete de 19 años, desmembrando y creando en su mente los elementos que integran el cuerpo humano, que para mí se convirtieron en santuario.

La creatividad cuando estudias anatomía, junto con las nuevas herramientas visuales, realiza metamorfosis en la mente del futuro galeno, a quien ahora le permite avanzar de forma presta en la comprensión, sin dejar de enaltecer a la creatividad como su mejor aliando. Cual crucigrama, les facilita entrelazar los secretos de la profesión médica, eludiendo lo estricto y cuadrado en esta ciencia inexacta.

Por otro lado, fui recordando cómo, tras el paso de los años, esa creatividad se va viendo coartada por normas y dictados que imponen los programas preestablecidos, en caso de que desees continuar vinculado con la ciencia. Ipso facto me llevó, dando saltos quinquenales, a la práctica de la administración de los centros de atención hospitalaria, y allí es donde entran algunos pasajes, que, como anillo al dedo, pude extraer del libro de Daniel Goleman, quien daba certero golpe a la realidad. O sea el ir de la creatividad, entusiasmo y ambición de crecimiento médico a la rigurosidad y falta de flexibilidad y plasticidad de la función médico-administrativa solo te arrastra a caer en las garras de los cuatro asesinos de la creatividad, según lo describió la doctora Teresa Amabile, psicóloga del Harvard Business Scholl.

Nos dice la doctora Amabile, en uno de los capítulos de su obra que habla del autocontrol, que la vigilancia excesiva, la evaluación demasiado intensa, el exceso de control y las fecha tope implacables constriñen la memoria operativa, o sea ese espacio mental en el que se producen los torrentes de soluciones posibles, intentando marchitar al frondoso roble de la sabiduría.

Sí, amable lector, qué contrastes, cómo cambian los tiempos, y en nuestras manos está el evitar que esa creatividad, entusiasmo, energía, deseo de servicio y profesionalismo se enturbien en el devenir de las nuevas generaciones, en quienes hoy por hoy depositamos nuestra confianza y esperanza, evitando que a futuro se vuelvan víctimas de quienes son proclives a fomentar y perpetuar a los grandes asesinos de la creatividad.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name