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La temporada de ciclones tropicales 2020 sigue rompiendo récords y sorprendiéndonos a todos los que vivimos en la cuenca del Atlántico, golfo de México y mar Caribe. Al día de hoy ya llevamos 17 de esos fenómenos con nombre de un total de 21 pronosticados, de modo que sólo nos quedan cuatro nombres asignados a esta temporada.

¿Qué pasará si se acaban los nombres asignados? Se habilitaría el abecedario griego que consta de 24 letras, como se hizo hace 15 años, en 2005, aunque ya antes, en 1933, hace 87 años, ocurrió que se usaron los 21 nombres asignados a esa temporada. De entones pasaron 73 años y en 2005 volvió a suceder. En los últimos 15 años no ha acontecido de nuevo.

Muchos me han preguntado que si se terminan las letras del alfabeto griego qué sigue. Lo que seguiría es que se habilitaría la lista del año 2021 o sea la de nombres de la próxima temporada. Pero ¿llegaremos a eso? Nada está escrito hasta ahora, ojalá y no, aunque lo que sí estamos observando es que el periodo de recurrencia se reduciría drásticamente, de 73 a 15 años, como toda pinta que será ahora.

¿A qué se debe entonces? El calentamiento global tal vez esté haciendo de las suyas, sería la respuesta más fácil de dar, pero yo pienso que son los ciclos que se están acortando en el espacio y el tiempo y eso parece indicar que cada vez serán períodos más cortos y con comportamientos peores que irán implantando marcas como las que nos está tocando vivir en estos tiempos. También hemos observado últimamente que lugares que nunca o sólo alguna vez habían sufrido ciclones tropicales tan intensos y destructivos ahora los han padecido, como le pasó a Puerto Rico hace poco, que sufrió el embate de dos poderosos huracanes intensos en una misma temporada. Definitivamente algo está pasando en la atmosfera y es de ciegos no darse cuenta. De nada serviría cerrar los ojos y decir no pasa nada cuando la evidencia es tan palpable.

Ante esto ¿qué podemos hacer? Muchas cosas: cambiar nuestra forma de ver los ciclones tropicales, modificar nuestro estilo de vida y no jugar a la suerte entercándonos en vivir en zonas que son susceptibles a ser destruidas por un gran huracán o, lo peor, menospreciarlos como nos pasó en junio con la tormenta tropical “Cristóbal” que con un solo componente, la lluvia, nos creó gran destrucción y pérdida de vidas humanas con las inundaciones que provocó, pese a que nuestro suelo kárstico se caracteriza por infiltrarse rápidamente el agua y no deja formar escorrentías o ríos superficiales. Todo eso sucedió y nos dejó a todos atónitos.

Habrá que cambiar muchas cosas, estilos, previsiones que se pensaba eran suficientes para enfrentar ciclones tropicales. Todo eso ya no vale en estos tiempos si es que queremos sobrevivir y enfrentarnos con éxito a estos nuevos sistemas meteorológicos, que tienen otros comportamientos, son más intensos y sobre todo más destructivos, aunque sea una tormenta tropical.

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