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De acuerdo al Informe de tendencias de información de la IFLA la rápida expansión de las nuevas tecnologías permitirá que tengamos más acceso a la información que circula en diversos medios y al mismo tiempo causará que un gran porcentaje de personas tengan limitaciones o barreras para encontrar la información que necesitan para solucionar sus necesidades de información o tomar decisiones.

Los desórdenes informativos (desinformación, mala información y noticas falsas) forman parte de las “barreras” que nos separan de la información fidedigna, si tenemos mayor acceso a la información también es mayor el riesgo que corremos de consumir. Sobre esto la Federación Internacional de Bibliotecarios y Asociaciones (IFLA por sus siglas en ingles) dice que:

“Las mentiras deliberadas, las tergiversaciones y los bulos no son nada nuevo. Sin embargo, con las tecnologías digitales es cada vez más fácil para cualquiera –no solo los gobiernos o los que tengan muchos recursos– crear, difundir y compartir estos materiales más lejos y rápido que nunca. No obstante, nuestro conocimiento del impacto de las “noticias falsas” y las motivaciones de aquellos que las crean y comparten, sigue siendo limitado y necesita una actualización constante para que refleje los cambios sociales, políticos y tecnológicos”.

Necesitamos actualizar de manera constante nuestro conocimiento sobre cómo los consumidores interactúan con esta información perniciosa, esto es alarmante porque el aumento de las noticias falsas es constante. La pandemia ocasionada por el coronavirus es un claro ejemplo de cómo la circulación de noticias falsas es altamente peligrosa para nuestra sociedad, alrededor del mundo las redes sociales e incluso algunos medios de comunicación tradicionales difundieron información inexacta sobre le virus.

En Yucatán las noticias falsas sobre le Covid-19 fueron constantes durante los primeros meses de la pandemia, su contenido fue variado y por ese mismo motivo el espectro de consumidores era muy amplio. Dentro de mi contexto informativo pude toparme con publicaciones en redes sociales que ofrecían remedios naturales, información sobre automedicación, videos de conspiración política y algunos más que pretendían dar información objetiva, pero con poco fundamento. Salta a la vista la importancia de estudiar un tema que la misma IFLA reconoce como central en el desarrollo de la sociedad de la información y que tiene una relación muy cercana con una de las etapas más complicadas de la historia de la humanidad.

El aumento en los contagios de las ultimas semanas nos recuerda de una manera muy dolorosa que la pandemia no ha terminado y no parece que lo haga pronto, por eso debemos cuidar cada una de nuestras acciones. En este contexto la información no solo es poder, también es salud.

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