|

No se puede arriesgar la vida de millones de personas por la necedad y ceguera gubernamentales. Ante los ojos del mundo, México no solo es omiso de las recomendaciones, sino que además reta al destino ante una pandemia que ha cobrado la vida de más de 11 mil personas en todo el globo.

Con numerosas alertas, expertos nacionales y extranjeros han alzado la voz para pedir que el gobierno de López Obrador endurezca las medidas para controlar el avance del nuevo coronavirus, el cual ya ha cobrado las primeras víctimas mortales en territorio nacional.

¿Qué espera la actual administración para declarar estado de emergencia?, ¿cuándo se decidirán a entrar en la siguiente fase de la contingencia? y ¿sabemos si está preparado el sistema de salud para enfrentarse a los números de contagios que registran países como España, Italia o Estados Unidos?

Estas y otras preguntas no solo se las hacen en soliloquio los periodistas, pues también son dudas legítimas de millones de mujeres y hombres mexicanos que a diario aumentan su nivel de pánico sin obtener respuestas claras.

Y es que la crisis de salud viene acompañada de un desastre financiero en ciernes. Los mercados globales resienten el estancamiento de la economía que fue frenada de golpe por la pandemia que tuvo su origen en Wuhan, China, y que se esparció como pólvora en todos los continentes.

Los precios del petróleo por los suelos y el desastre que vive el tipo de cambio peso-dólar noquean la estabilidad que entre alfileres pretendía sostener el gobierno mexicano. No todas son causas externas, pero, como dicen: el hambre se junto con la miseria.

Estamos a tiempo de reaccionar y prevenir un desenlace como lo vivido en el continente europeo. De esa experiencia provienen los numerosos consejos que urgen a tomar medidas y no esperar que sea demasiado tarde.

Países más avanzados y con mejores sistemas de salud se han visto rebasados por la rapidez de los contagios y la elevada cantidad de brotes comunitarios. No es momento de amuletos, sino de ciencia y decisiones acertadas.

ENTRE TELONES. Las tragedias siempre han sido aprovechadas por oportunistas. Por lo general son personas sin escrúpulos que sacan raja del dolor y la desesperación. Entre esos caben los diputados federales que en tiempos de Covid-19 aprobaron la reelección sin necesidad de pedir licencia para hacer campaña.