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Los vehículos que los seres humanos utilizamos para alcanzar el destino que nos proponemos cuentan con espejos retrovisores. Pero el área total de esos espejos es apenas una fracción de la del cristal panorámico frontal, lo que nos indica que hay que prestar más atención al camino que nos lleva al futuro, que a lo que vamos dejando atrás.

La visión de ese futuro debe ser clara, nítida, ambiciosa, por eso el panorámico tiene que ser mucho más grande, debe estar limpio, para que podamos ver los obstáculos y nuestro viaje al destino elegido sea seguro.

Me enteré hace unos días de la existencia de Sophie Howe, la primera y hasta hoy única funcionaria pública en el mundo desde cuyo cargo representa de manera exclusiva a un grupo social distante, uno que no acostumbra mostrarse, ni levantar la voz para manifestar sus necesidades o sus opiniones, que es quizás el más afectado por las actuales amenazas que enfrenta la humanidad, pero que no se queja por eso, que difícilmente pueda realizar una propuesta a los políticos y tomadores de decisiones, un colectivo de personas que ni siquiera tiene el derecho de votar. Ellos son los ciudadanos de las futuras generaciones de Gales.

Todos hemos dicho alguna vez que nos preocupamos por el planeta que vamos a heredar a nuestros hijos y nietos. El moderno concepto de sostenibilidad hace referencia a preservar los recursos que pertenecen a las siguientes generaciones, pero nadie hasta hoy lo había dejado tan claro como el gobierno de Gales, que pone el ejemplo para todo el mundo.

En su “Manifiesto por el Futuro”, la comisionada de las Futuras Generaciones de Gales habla de resiliencia, con especial enfoque en la emergencia climática y de la naturaleza, y destaca la importancia de los espacios verdes. También realiza propuestas para fortalecer el sistema nacional de salud. Plantea la necesidad de reducir la desigualdad presente y futura. Establece criterios que son relevantes para asegurar una sociedad próspera, con educación de calidad, con la garantía de una relación laboral-familiar balanceada. Perfila el anhelo de un país con una cultura vibrante y con comunidades más unidas y humanitarias, priorizando la movilidad, el acceso a vivienda digna, al bienestar y la calidad de vida. Exige el derecho a políticas públicas que propicien un desarrollo equilibrado, diverso, inclusivo y justo.

¡Que envidia le tengo a los ciudadanos galeses que aún no nacen!

Por un momento soñé que en México pudiéramos contar con una Secretaría, o al menos una Comisión, Instituto u oficina que se ocupe de este tipo de asuntos, pero recordé con tristeza que aquí nuestro conductor es adicto a los retrovisores, que tiene un panorámico opaco y sucio, pero que además no le interesa limpiarlo, puesto que su destino no está hacia delante, el destino al que quiere llevarnos está atrás, en el pasado. Además, le urge, y por eso conduce a gran velocidad y en reversa.

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