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El pasado 19 de agosto el escritor José Agustín cumplió 76 años de edad con una trayectoria controvertida en las letras mexicanas, no sólo por los enfrentamientos que mantuvo con escritores de la talla de Juan José Arreola y el poeta Octavio Paz, personajes con quienes luego limó asperezas, sino por inaugurar, junto con Gustavo Sainz y Parménides García Saldaña, la literatura de la Onda. Aunque sus obras literarias son una aportación valiosa, un libro resalta de todas ellas:

La contracultura en México, que se distingue por ser uno de los pocos escritos que aborda ese tema dándole voz a los protagonistas de estos movimientos. La contracultura en México es un libro que recopiló las cuatro sesiones que impartió en 1989 en la Casa de la Cultura de Coyoacán, siendo novedoso por tratarse del primer ciclo de charlas dedicadas a un tema que bastante tiempo fue silenciado por los gobiernos federales por contravenir, desde su perspectiva, la moral y las buenas costumbres, así como la generación de pachucos, hippies y rockanroleros fueron satanizados por los medios de comunicación de su época. Siguiendo ese espíritu de libertad del tema que abordó, el libro está construido entre crónica y ensayo desde la óptica del autor y sus compañeros que vivieron la aparición de esas formas culturales que se rebelaban ante el autoritarismo del estado y el seno familiar.

Con una narración amena y dirigida a los diferentes públicos, esta crónica cultural sobre la aparición de los movimientos culturales en México y la influencia que tuvieron de otros países, libros o música, nos permite conocer el complemento a los movimientos sociales o guerrilleros que existieron en el país, ya que la lucha por derrumbar el sistema no sólo ocurrió por la vía armada, sino también en ese ámbito juvenil donde se escuchaba jazz y rock o los cafés literarios donde se leía el legendario poema Aullido de Allen GinsBerg o la novela En el Camino de Jack Kerouac, que lanzó a muchos jóvenes a las autopistas.

En ese libro también está presente la influencia de la religiosidad con que se consumían las drogas como el peyote, los psicodélicos o la mariguana, entendidos no como un vicio que degeneraba o degradaba a la juventud, sino como un camino para alcanzar una conexión más profunda con la naturaleza y el cosmos, retomando la cosmovisión de los pueblos originarios americanos.

En este libro encontraremos el camino que siguieron los pachucos, los existencialistas, las pandillas juveniles, el rocanrol, que dejaron un profundo impacto en los posteriores movimientos como beatnik, los cholos y los punk. A diferencia de los movimientos sociales y armados de los sesentas y setentas, la juventud no recurrió a la vía política, sino que denunció la naturaleza represiva de la moral y las restricciones familiares impuestas a hombres y mujeres. Sin duda, un libro que nos permitirá comprender los orígenes de muchos de los cambios en la cultura que hubo en los noventas y principio del siglo XXI. Muchas felicidades maestro José Agustín.