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Lo importante no es encontrar respuestas a las
viejas preguntas, sino a aprender a hacernos
nuevas preguntas, preguntas que nunca nos hemos
hecho antes.
Albert Einstein

Esta semana el Dr. Mario Alonso Puig me invitó a caminar, pero no fue una simple caminata de rutina, no señor, fue un largo paseo por los años anteriores de mi vida, como un tipo de viaje de descubrimiento, el cual, estoy casi segura, tiene el firme objetivo de la transformación.

Debo confesar que hace algunos ayeres, el Dr. Puig no era de mi total agrado, su trabajo era para mi gusto del tipo espinoso, ese que te molesta de manera discreta, sin ser plenamente agresivo, pero con la firme labor de incomodar.

Mi proceso lector se ha visto sacudido por varios autores, hay algunos con los que, por naturaleza me identifico, porque con sus creaciones acarician mi alma y fomentan mi inspiración, me impulsan a pasear por las letras sintiendo que me abrazan, arropándome con sus frases, que se sienten como nubes envolventes y cariñosas.

Pero también hay quienes con sus letras me han dado bofetadas con guante blanco, muy suavecito, sin caer en la agresión, ellos no se han enterado, pero han cambiado mi vida, me han tomado de la mano, casi a la fuerza, jalándome hacia espacios inauditos de mi alma e interior, señalándome con sus letras caminos que no había mirado ni considerado, y cuando eso ha sucedido tengo que aceptar que termino molesta, odiando por algunas horas al creador de esas letras, y a mí misma por haber tenido la brillante idea de leerlas.

Así fue mi última lectura, “El camino del despertar”, una cortesía del Dr. Mario Alonso, quien de manera respetuosa y cordial invita a la transformación, empezando por uno mismo. Pero no se trata de algo tan fácil como se lee, Puig llama a sus lectores a encontrar la verdadera grandeza, pasando del personaje que creen ser, hacia la persona que realmente son. Suena prometedor, hasta que él mismo advierte, que, para lograrlo, se debe abandonar el camino conocido, para apostar por el que se puede llegar a conocer, y hacer esto, implica un desprendimiento que puede doler.

“Una de las cosas que ha tenido mayor impacto en mi vida fue cuando caí en la cuenta de la cantidad de veces que quedamos atrapados en un papel que no nos gusta y asumimos que la vida es así. Y no tenemos porque seguir esos guiones o narrativas, sobre lo que hemos creído que es nuestro personaje. Pero al final somos los protagonistas y somos quienes decidimos si nos quedamos con ese papel o elegimos otro”, expresa entre sus páginas Alonso Puig.

Luego de leer y releer a Mario Alonso, decidí aceptar que habrá preguntas que se quedarán sin respuestas para mi yo de antes; que muchas cosas no salieron como ella esperaba; pero que eso no está mal, simple y sencillamente, ella, mi yo de antes, es diferente a la de hoy, es probable que haya sido un personaje que adopté, antes de descubrirme como protagonista y asumir el verdadero control, de esta puesta en escena llamada vida.

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