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Cuando la educación, el empeño y la curiosidad se fusionan, puede surgir una gran sorpresa, incluso algún proyecto. En esta ocasión, les hablaré sobre la educación como forjadora de talentos. La escuela es un medio para enseñar-aprender, un lugar seguro para infantes, adolescentes y jóvenes. Pero sobre todo, es un espacio para explorar nuestros propios conocimientos como docenteestudiante. No hay mejor satisfacción que acompañar de la mano a cada alumno y alumna por el camino del estudio; como resultado, se obtendrá un gran crecimiento intelectual.

En el mes de marzo del presente año, tuve la oportunidad de presenciar varios proyectos de estudiantes y docentes en el Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios (CBTIS 120) de Mérida, Yucatán. En cada pasillo, se veían rostros de gran entusiasmo por compartir sus hallazgos y experimentos, los cuales habían dado como resultado una iniciativa para dar a conocer su investigación. Percibí que son jóvenes preparados y cuentan con mucho apoyo por parte de la escuela. La emoción era evidente en las y los exponentes.

Caminando por los stands, me encontré con un alumno llamado Levy David Ramírez Ramírez. Iba andando cuando me invitó a degustar un polvo verde que probé y sabía riquísimo. Aquí es cuando comienza toda la historia. El joven comenzó a explicar su producto con una seguridad y carisma, quedando perpleja al presenciar tanto conocimiento en alguien de tan sólo 17 años. Y claro, para la inteligencia no hay edad.

David, a su corta edad, se ha interesado por la ciencia, investigación y tecnología. Radica en Mérida desde hace varios años. Es oriundo de la Ciudad de México, al igual que sus padres. El gran interés que tiene por la investigación, lo ha llevado a crear su propio producto con el objetivo de reducir la obesidad en la entidad, y a la vez crear una bebida energizante, haciendo uso de los recursos naturales. La chaya, arbusto nativo de la Península de Yucatán y Tabasco, resultó ser la protagonista en esta gran iniciativa.

Dando como resultado el nombre de Chayamix. David no recorrió solo este camino, lo acompañaron sus maestras Lisette Castillo Rosado y Elssie Santiago Pinelo, dos mujeres excepcionales que fueron clave para sembrar en su alumno las semillas del conocimiento. Debido al resultado que obtuvo con su investigación participó en el XXVI Concurso Nacional de Prototipos y Proyectos de Emprendimiento en fase Estatal. Después del concurso estatal, David pasó a la nacional, viajando al estado de Veracruz. En dicho Estado destacó por la originalidad del producto y por el gran carisma que lo caracteriza.

Próximamente, David viajará a Los Mochis, Sinaloa, para seguir dando a conocer Chayamix. Detrás de este gran apoyo que le ha otorgado el CBTIS No.120 están las autoridades, como la directora del plantel, Patricia Gutiérrez Dulá, y Miguel Ángel Pech Estrella, comisionado responsable de la DGETI Yucatán. Este caso de éxito nos hace ver qué tan importantes son los centros educativos, docentes y el valor de las instituciones por apoyar a sus estudiantes.

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