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Es un hecho que desde hace algunas décadas la milicia dejó de ser una profesión predominantemente para varones. Ahora las mujeres tienen un rol preponderante en el Ejército y en la Marina, tanto que han alcanzado jerarquías de almirantes o generales. Antes se supeditaban a labores de administración e intendencia, generalmente en dependencias en tierra, pero desde que les abrieron las carreras de mando, ahora hay pilotos de aeronaves, paracaidistas y comandantes de buques.

Parece lejano ese 2011, cuando la Armada dio un golpe de timón en su sistema educativo naval al permitir el ingreso de mujeres a las carrera de Cuerpo General (Ingeniero en Ciencias Navales) e Infantería de Marina que se imparten en la Heroica Escuela Naval, y con ese motivo el Día de la Marina de 2012 escribimos en estos acaecimientos: Hoy, las primeras cadetes de la carrera de Cuerpo General realizan su primera travesía por mares del mundo a bordo del buque escuela “Cuauhtémoc”, y no está lejano el día en que suba a bordo la primera comandante de un buque de la Marina mexicana para bajar las estrellas con el sextante, pedir que el timonel de combate le cante el rumbo y llevar su barco a buen puerto.

Esto me vino a la mente cuando se difundió esta semana la noticia de que Gloria Carolina Cházaro Berriel, teniente de fragata del Cuerpo General, se convirtió en la primera mujer al mando de un buque de la Armada, la patrulla costera “Bonampak”, que consta de 15 tripulantes y realiza operaciones de vigilancia, búsqueda, rescate, salvamento y combate a ilícitos en el Pacífico mexicano. La teniente Cházaro se graduó con honores, siendo el primer lugar de su generación, y en 2018 obtuvo una beca para estudiar un año la Maestría en Seguridad y Estrategia Aplicada en la Universidad de Exeter del Reino Unido.

La Secretaría de Marina dijo que esto le enorgullece como parte de la cultura de igualdad sustantiva entre hombres y mujeres que promueve con el fin de impulsar la perspectiva de género, prevenir la violencia y fomentar el respeto a los derechos humanos.

México ha seguido el derrotero marcado por otros países, como España, que en 2005 entregó el mando de un buque de su Marina a una teniente de navío; Argentina lo hizo en 2009 con una Guardiamarina; en 2011, Venezuela otorgó a Carmen Meléndez el grado de almirante; en 2012, Sarah West, de 40 años, se convirtió en la primera mujer al mando de un buque británico de guerra equipado con antimisiles y torpedos antisubmarinos; ese mismo año, Bolivia tuvo a su primera generala con Gina Reque Terán, y Estados Unidos nombró a Ann Dunwoody primera mujer general de cuatro estrellas en su historia militar.

Hoy, en poco más de una década, las mujeres mexicanas han subido al puente de mando de los buques de guerra, y con ello la posibilidad de capitanear flotillas, fuerzas navales y hasta la propia Secretaría de Marina, pues tienen un mar de oportunidades y un horizonte promisorio.

Anexo “1”

“Pueblo con uniforme”

Un día después de su segundo informe, el presidente Andrés Manuel López Obrador pidió a la gente que se preocupa porque hay mucha participación de las fuerzas armadas en tareas del gobierno, que no olvide que el soldado es pueblo uniformado y que actúa a partir de las órdenes de quien sea su comandante supremo.

“Ahora, con el apoyo de las dos secretarías (Sedena y Semar) se ayuda al pueblo más que nunca, tanto marinos como soldados, ellos son pueblo, ellos ayudan a sus semejantes, no se privilegia el uso de la fuerza, se respetan los derechos humanos y el que viola los derechos humanos se castiga, sea quien sea”.

AMLO cifra en el Ejército y la Marina su esperanza para consolidar la que llama cuarta transformación, asignándoles una gran cantidad de tareas, la mayoría ajenas a su esencia castrense, como combate al huachicol, construcción del aeropuerto de Santa Lucía, edificación de sucursales del Banco del Bienestar y cuarteles de la fracasada Guardia Nacional; distribución de libros de texto gratuitos; vigilancia en las fronteras para evitar la inmigración, y los que se vayan sumando a capricho de quien antes los quería en sus cuarteles y hoy los necesita ahí, en las calles.

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