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A través del sentido del humor le quitas hierro a lo que te da miedo

Luci Gutiérrez

Esta semana me topé con el libro Manual de autodefensa de Luci Gutiérrez, una española que colabora con medios internacionales como el The New York Times y The New Yorker, espacios donde a través de sus dibujos, muy acertados, aunque con un toque de humor negro, deja en claro que incluso de los pequeños fracasos y de lo más cotidiano podemos aprender mucho. Este ejemplar es una compilación fabulosa de todas las ilustraciones que por años ha elaborado Luci, pero que no se habían publicado. Está repleto de imágenes que brincan entre lo cómico y lo crudo, pero que te sacuden y hacen pensar.

Un apartado que la famosa ilustradora tituló “Aromaterapia” dice así: “Vicente guarda sus lágrimas en frascos y los etiqueta. Con el paso del tiempo, las lágrimas se evaporan, pero no le importa. Lo que le importa es comprobar que aquello que lo produjo sigue latente. Cada cierto tiempo abre los frascos, los huele y planea la venganza”.

Este breve relato acompañado de una imagen llena de frascos que contienen lágrimas, es solo uno de los muchos que me dejaron frente a varias preguntas con respecto a la manera en la que los seres humanos pasamos por el mundo, parece un chiste, pero es una realidad, hay personas que ocupan su tiempo, sentimientos y pensamientos en aquello que los lastimó en el pasado. Y luego viven sus días abriendo frascos de lágrimas, para oler el dolor que sintieron y planear la venganza.

No me quedé con las ganas de saber qué hay detrás de las ilustraciones de esta talentosa mujer que en el 2016 fue reconocida en el certamen Communication Arts, en 2017 por la Society of Illustrators de Nueva York, y el mismo año con el premio Graffica de España. Platiqué con Luci y le pregunté cómo es que logra con sus ilustraciones causar grandes impactos en quienes admiramos su trabajo, a lo que me dijo: “No es algo consciente, dibujo para pasarla bien, me divierte dar la vuelta a la cara negativa de las cosas, es como jugar con la miseria humana, con lo negativo. Supongo que es una manera de enfrentarse a lo que asusta”. También me señaló que su principal inspiración la encuentra en la gente, basta con salir a la calle y mirar alrededor, allí encuentra un material inagotable.

Me perdí entre los bosquejos de Luci, nunca antes un libro que tuviera más imágenes que letras me había impactado tanto. Además de Vicente (el de los frascos de lágrimas), conocí a Dolores, una mujer que disfruta ser víctima para ser reconocida; a los Martínez, que se quejan porque su hijo “no salió como lo planearon”; a Susana, quien es chistosa y fiestera, pero le da miedo hablar delante de las personas, pero con el que me quedo es con Gastón, un tipo que dicen perdió la razón , ya que dejó de sufrir, ahora sólo se dedica a reír, bailar, cantar y reza para nunca más recuperar la cabeza como los demás esperan.

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