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Buenos días, apreciados lectores. El Covid-19 sigue causando estragos en los redactores de periódicos, revistas y noticiarios de la televisión. Todo el mundo desea el cese de la contingencia sanitaria. Algunos países tratan de hallar cuanto antes una vacuna contra el terrible coronavirus.

Con la esperanza de que se acabe la pandemia leemos la prensa diaria a ver si han fructificado los esfuerzos de los científicos para encontrar un remedio contra el maligno virus. De pronto advertimos una noticia con el siguiente título: “Laboratorio chino experimenta en monos con éxito vacuna contra Covid-19”.

¡Ah, caramba! Para que los monos sean vacunados tienen que ser exitosos. Los monos fracasados no tendrán acceso a la vacuna. Este error, llamado anfibología, es muy común en las redacciones de los periódicos por las prisas para terminar la edición del día.

La resortera entra en acción. Una gruesa piedra se impacta en los monos exitosos  y el primer gazapo es resguardado en la talega.

PENÚLTIMA ANTES DE LA FINAL. Los redactores de nuestra sufrida televisión nacional no se quedan atrás; también los afecta mentalmente el muy contagioso virus. Así, durante la transmisión de un noticiario vespertino, vemos en la pantalla del televisor un aviso del programa que seguidamente será proyectado: “Exatlón. Penúltima eliminación antes de la final”. ¡Atiza! ¡La penúltima es antes de la final! ¡Es antes de la última!

El Diccionario nos dice que penúltimo, ma, es un adjetivo que señala lo inmediatamente anterior a lo último o postrero. Final significa que remata, cierra o perfecciona una cosa; es el límite, lo último.

La frase en cuestión debió evitar el uso de palabras innecesarias y decir con brevedad: Penúltima eliminación.

De nuevo la honda interviene en la cacería y, tras fuerte pedrada en el pleonasmo, otra pieza aumenta el peso de la buchaca.

DORMIR ENTRE OCHO Y DIEZ HORAS DE SUEÑO. Ahora le toca al Facebook. Algún informador despistado aconseja a los usuarios de esas populares redes sociales: “Los niños deben dormir entre 8 y 10 horas de sueño”. ¡Otro pleonasmo a la vista!

Según el amansaburros, la palabra sueño indica “el acto de dormir”.

Entonces, en la frase que comentamos se emplean más palabras de las necesarias para entender su significado. Con decirse que los niños deben dormir entre 8 y 10 horas, la idea queda correctamente expresada.

El tirahule lanza la última piedra contra el error gramatical y el sabucán queda al máximo de su capacidad.

Hasta el próximo tirahulazo.