19 de Enero de 2019

Tecnología y Salud

Experiencia mística convierte a informático al catolicismo

El invitado al programa radiofónico de Grupo SIPSE recordó que tenía mucho éxito, pero vivía una vida sin sentido

Roy Schoeman, invitado; Marilis Escalante y Alis García, anfitrionas y conductoras del programa de radio Salvemos una Vida. (Foto: Jorge Acosta)
Roy Schoeman, invitado; Marilis Escalante y Alis García, anfitrionas y conductoras del programa de radio Salvemos una Vida. (Foto: Jorge Acosta)
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William Sierra/MÉRIDA
Todo lo que nos pasa en la vida tiene una razón de ser y por eso cualquiera que fuera el momento en que uno se encuentre, incluso en el peor de nuestras vidas, debemos de tener siempre presente que ahí está Dios, expresó Roy Schoeman, graduado en informática, maestro de Harvard y a quien una experiencia mística lo convirtió al catolicismo. 

Al compartir su testimonio de vida en el programa radiofónico Salvemos una Vida, que se transmite en AMOR 100.1 FM de Grupo SIPSE, todos los viernes de 11 a 12 horas, y teniendo como anfitrionas a Alis García y Marilis Escalante, el invitado compartió que creció como judío ortodoxo pensando desde pequeño que tenía un propósito en la vida, el cual establecía una relación con Dios, la cual se daría cuando creciera. 

No ocurrió así, por lo que pensó que eso sucedería cuando obtuviera su licencia de conducir, o cuando fuera a la universidad y, de pronto sin darse cuenta, estuvo teniendo éxito en su carrera profesional en Harvard, aunque en ese tiempo que estuvo como universitario había perdido su fe en Dios. 

De hecho, pensaba que el ser humano es un producto de un accidente químico, sin ningún propósito y sentido. 

Con la ayuda de una traductora, pues sólo habla inglés, recordó que tenía mucho éxito, pero vivía una vida sin sentido, “no había algo atrás por luchar o ir”, cayendo en un estado de desesperanza, el peor de su vida. 

Apartado completamente de Dios, un día iba caminando entre la naturaleza, perdido en sus pensamientos, cuando de pronto recibió la gracia más espectacular de su vida. 

 “Iba caminando solo y de pronto la cortina que separa el cielo de la tierra desapareció. Vi la presencia de Dios en mi vida como si ya hubiera muerto; supe lo que sentiría después de morir. Vi que me alegraría y que podría hacer de manera distinta. Supe que mis dos grandes arrepentimientos después de morir, era todo el tiempo que había perdido pensando en que no había sido amado, cada momento de mi existencia había sido sostenido en un océano de amor, más grande de lo que yo hubiera pensado que existiera, viniendo de Dios que todo lo sabe y que es tan amoroso”, manifestó. 

 “El otro gran arrepentimiento era cada hora que perdí haciendo nada de valor delante de los ojos del cielo, y que todo lo que me paso había sido arreglado por Dios, especialmente en cada cosa que pensé que era un desastre. Me di cuenta de que no había nada porque estar ansioso y que todo lo que llegaba a mi había sido perfectamente arreglado por este Dios que es todo amor”, comentó.

Al abundar sobre su alejamiento de Dios, dijo que se dio en parte por la arrogancia que se da en la universidad, donde se enfatiza que la ciencia lo puede explicar todo y la religión es sólo para ignorantes. 

 “Otra cosa que me hizo caer de mi fe fue pecar, algo muy normal en la universidad y que rompe tu conexión con Dios”, señaló, tras enfatizar que hay jóvenes que piensan que la religión no funciona, no es lo adecuado, cayendo constantemente en el pecado. 

Pese a toda esa situación de alejamiento que vivió, Schoeman nunca perdió la esperanza e inconscientemente lo buscaba, de ahí que Dios vio eso y resolvió su problema. 

 “No se parecía al Dios con el que había crecido en el judaísmo, así que ore para saber su nombre y qué religión seguir. Decía: no me importa si eres buda y tengo que ser budista o Krishna y ser hindú o Apolo para ser un romano pagano, mientras no seas Cristo y ser cristiano”, indicó.

 Virgen María

“Él no me dio su nombre, pero después de esa experiencia comencé a ser más feliz. Cada vez que me iba a acostar seguía orando para que me revela quién era, hasta que justo al año al irme a dormir sentí que lo hacía con una mano en el hombro, que me llevaba frente a una imagen de la persona más bella, la Santísima Virgen María, y de inmediato quería honrarla adecuadamente. Me dijo que podía responder cualquier duda, lo hizo y al despertar al día siguiente sabía que era Cristo el que me había hecho sentir feliz”, añadió. 

El invitado comentó que vio cómo la gracia de la divinidad fluye a través de ella, y que jamás habría pensado que una criatura llegara a ser tan gloriosa. 

“Ella es la criatura más perfecta que Dios haya creado, sabemos que es la Madre de la segunda persona de la Santísima Trinidad y es la esposa del Espíritu Santo, lo cual le da una íntima interconexión con los tres. Es más especial que los ángeles”, manifestó. 

En ese acercamiento que tuvo con la Virgen María recuerda que entre otras preguntas que le hizo, era cómo es siendo tan gloriosa, magnificente, exaltada, “ella no era nada, era creada y Él lo era todo”. 

 “Aunque no sabía la diferencia entre un cristiano y un católico, sabía quién era la Santísima Virgen María, me sentí perdidamente enamorado de ella y eso me llevó directamente hacia el catolicismo”, enfatizó. 

Roy Schoeman subraya que actualmente se siente feliz y en paz, de una manera en que antes no podía estar y como cualquier persona puede sentirse triste, miserable, pero con la convicción de que después de la muerte hay una vida eterna, junto con un Dios que nos ama.

 

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