|
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram

José Miguel de Barandiarán y Ayerbe fue uno de los más grandes estudiosos del folclor y la tradición oral de España, específicamente de Euskadi o el País Vasco. Recopiló un relato mítico muy famoso que fue motivo de inspiración para muchos dedicados al arte de la pintura.

Barandiarán comenta que obtuvo la narración en numerosos pueblos de Navarra y Guipúzcoa. Dicho relato es parte de la tradición oral muy arraigada en la región.

El mito ya lo había escuchado en otras comunidades, pero consideró valioso publicar la versión que le fue obsequiada por fray Miguel del Santísimo Sacramento y Elkano, de 72 años y natural de Nabaz, Navarra.

En la sierra de Aralar, fue construido un santuario dedicado a San Miguel Excelsis. El templo quedó situado justo sobre una sima, pozo muy profundo, y conectado con cavernas.

La gente contaba que allá vivía un dragón con forma de serpiente.

Un hombre llamado Teodosio fue a vivir en la citada sima porque quería hacer penitencia ya que había asesinado a su padre y a su madre. Cuando vio el pozo de inmediato se introdujo en él.
La gente de Nabaz observó que si nadie subía a la montaña para ser comido por el dragón, éste bajaba a los poblados para devorar a hombres, mujeres y animales.

Los habitantes acordaron que se echarían suertes para que una persona fuese diariamente al monte de Aralar y fuese tragado por la serpiente.

En cierta ocasión, le tocó la mala fortuna a un hombre subir al citado cerro de Aralar. El señor vivía con su mujer y su hija. La joven convenció a su padre para que ella fuera en su lugar, dado que la muchacha y su madre no podían ganarse la vida.

La valiente chica subió a la montaña y allí se encontró a Teodosio, quien hacía su penitencia encadenado. El hombre le preguntó qué fue a hacer a tan peligroso lugar. La joven le respondió que fue para ser devorada por la serpiente. Entonces Teodosio le dijo a la doncella que cuando llegara el dragón, se marchara y él tomaría su lugar.

En cuanto apareció el monstruo la muchacha regresó a su casa. Teodosio empezó a pelear con el dragón, pero no tenía la fuerza para matarlo. Desesperado, pidió al arcángel San Miguel que lo ayudara. Entonces el arcángel escuchó la petición y solicitó permiso a Dios Todopoderoso para bajar al mundo y asistir al llamado. Dios le contestó que se fuera. Pero San Miguel le preguntó: “¿Cómo iré sin ti?”. Y la respuesta fue: “Yo iré contigo”.

El arcángel se le apareció a Teodosio llevando la santa cruz en la cabeza y mató a la serpiente con su espada. Simultáneamente se rompió la cadena que ataba a Teodosio y quedó libre de todo pecado por haber asesinado a sus padres.

Lo más leído

skeleton





skeleton