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De frente: Ángel Pinto, Silvia Pino de Cortazar y Alis García. De espaldas: pacientes del albergue "Misericordia Dios Padre". (José Acosta)
De frente: Ángel Pinto, Silvia Pino de Cortazar y Alis García. De espaldas: pacientes del albergue "Misericordia Dios Padre". (José Acosta)

William Sierra/MÉRIDA
No hay que tener actitudes negativas hacia las personas que tienen VIH, hay que luchar contra ese rechazo de la gente y el tabú de hablar de la enfermedad, ofreciendo mayor información para su prevención, señaló Silvia Pino de Cortázar, presidenta de la Asociación Vida Humana Integral.

Esto lo declaró durante el programa radiofónico "Salvemos Una Vida", que se transmite los viernes de 11 a 12 horas por AMOR 100.1 de Grupo Sipse.

Teniendo como anfitriona a Alis García, fundadora del programa, acompañada del conductor Ángel Pinto, se recordó que el 1 de diciembre fue el Día Mundial de Prevención del VIH/SIDA, por lo que se invitó a Pino de Cortázar, pues la agrupación que preside lleva 24 años apoyando a las personas mediante el albergue “Misericordia Dios Padre”.

La entrevistada mencionó que actualmente hay más riesgo de contraer esta enfermedad, por lo que se requiere una mayor labor de prevención, aunado a que la gente se está confiando en que ya no es una enfermedad mortal.

Admitió que existen muchos tabúes, pues estamos en un medio en el que no se quiere hablar de esto, y mencionó que ya no deberían nacer bebés con VIH, aunque la mamá y el hijo tengan el virus.

“El bebé, siempre y cuando nazca por cesárea, puede ser salvado dándole un tratamiento”, dijo, tras lamentar que recibieron informes de que en este último mes y medio, nacieron cinco niños con VIH, por lo que se preguntó qué es lo que está pasando.

En el albergue “Misericordia Dios Padre”, dijo, han admitido a familias completas, con los padres con VIH, aunque los hijos no lo padezcan.

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“Dado que se quedan sin trabajo, se les proporciona una vivienda digna, alimento, cursos de superación personal, tanatología", acotó Silvia Pino.

También, mencionó que el VIH está vinculado con algún tipo de adicción, por lo que retomaron desde el año pasado el aspecto social, y en coordinación con psicólogos y gente profesional proporcionan cursos de rehabilitación de adicciones.

Asimismo, indicó que están coordinados con Capasits, cuya directora es Gabriela Villanueva, donde también se imparte pláticas a familiares, amigos, y no sólo de VIH, sino de todos los contagios que se puedan dar con relaciones sexuales irresponsables.

Alis García señaló que está comprobado que esta enfermedad se contrae por relaciones sexuales y a través de la sangre, estando descartado mediante esto último en Yucatán, por las estrictas medidas que se toman para realizar transfusiones.

La Asociación Vida Humana Integral comenzó apoyando a los enfermos de VIH con el albergue “Misericordia Dios Padre”, pero se dieron cuenta de que había personas con adicciones a quienes les era muy difícil superar esta situación. Por esto motivo buscaron apoyo de gente capacitada que les imparta talleres.

“Cuando veía el positivo de VIH sentían que ya no valían nada, que el mundo se les había acabado, cuando no es así”, señaló Pino de Cortazar y recalcó que atienden al que se les acerca sin hacer algún cuestionamiento, pues sólo les hacen firmar un reglamento que tienen que cumplir a fin de que progresen.

La convivencia es pacífica, no se permiten lógicamente las relaciones sexuales, y llevan más de dos décadas ofreciendo muy buen servicio y de manera gratuita, sin fines de lucro, teniendo en regla toda su documentación como institución de asistencia privada, es decir, que su transparencia es total. De hecho, cada trimestre ofrecen un informe a la Junta de Asistencia Privada de Yucatán.

Narran experiencia

En un momento del programa intervino Olga, quien recibió ayuda de este albergue, y narró su experiencia.

La mujer tiene 45 años de edad y los últimos 19 viviendo con VIH; además es madre de una hija de 21 años de edad, que resultó ser su motor para salir adelante.

Al albergue llegó tras una recaída hace dos años, con una autoestima muy baja, con una condición física desgastada, incluso su familia pensó que fallecería. Sin embargo, los deseos de vivir los recibió ahí, al tener apoyo moral, un techo, alimentos y medicamentos.

“Ahora estoy recuperada, consulto en Capacits, tomo los medicamentos y estoy rehaciendo mi vida ".

“Mi condición física me impedía hacer muchas cosas que quería, pero actualmente las puedo realizar”, indicó, tras reiterar su agradecimiento al albergue “Misericordia Dios Padre”, donde les hicieron ver que pueden ser personas útiles.

Otro testimonio fue de Ángel, de 45 años, nueve con el virus, quien también llegó al albergue en estado crítico, desahuciado, pero sobrevivió gracias a la ayuda que recibió ahí, y tiene tres años en un estado indetectable, tomando los medicamentos.