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Desde que surgió el coronavirus en China, en diciembre del año pasado, debido a nuestro trabajo hemos seguido paso a paso el desarrollo y la expansión de la enfermedad. Lejos nos parecía entonces que pudiera alcanzar las dimensiones actuales, que se convirtiera en una pandemia y mantuviera en vilo al mundo. Con rapidez, el nuevo virus se fue extendiendo y cruzando fronteras hasta abarcar casi todo el planeta, sin respetar “potencias”. De hecho, África es uno de los continentes menos infectados. Pero China, dicen los expertos, es un ejemplo que ha asombrado al lograr controlar la pandemia en apenas tres meses, y sugieren hacer exactamente lo mismo que han hecho los chinos.

¿Qué hicieron? Leo y comparto. “Desde el primer momento la población se refugió en sus hogares mientras el gobierno colocaba a un funcionario en la puerta de cada casa para tomar la temperatura con un termómetro al que entraba o salía. Y pobre de aquel que no cumpliera con el protocolo, ya que podía terminar en la cárcel. Así fue como millones de chinos se pusieron manos a la obra, trabajando como un solo equipo de más de mil cuatrocientos millones de personas para derrotar al coronavirus”.

Gracias a esa colaboración y concienciación colectiva, hoy China ha logrado reducir la tasa de contagios a menos de 20 personas al día, cifra que se considera casi el efectivo control del Covid-19, de ahí que personal de sanidad bailara y celebrara la salida del último paciente de uno de los hospitales construidos en tiempo récord. No era para menos.

En México, acostumbrados a politizar todo, el tema se lleva a la arena del debate: los detractores de la 4T dicen que se actuó demasiado tarde y que deberíamos estar en la Fase 2; el gobierno explica los porqués de ir paso a paso, sin llegar a los extremos. ¿Son muchos o pocos 100 casos en el país y menos de diez en Yucatán? Los expertos deben contestar la pregunta y ellos mismos sugerir las medidas, porque las opiniones encontradas solo confunden.

El miércoles, por cierto, nos enteramos de que hay un Consejo General de Salud, establecido en la Constitución, cuya misión es: “Emitir disposiciones de carácter obligatorio en materia de salubridad general en todo el país, mediante la definición de prioridades, la expedición de acuerdos y la formulación de opiniones del Poder Ejecutivo (…)”. Ese mismo día sesionaron, por primera vez desde esta contingencia, los comités nacionales de Emergencias y de Seguridad en Salud, formados por 10 secretarios de Estado, para evaluar la situación del país por la emergencia epidemiológica, y aprobaron declarar al coronavirus como “enfermedad grave de atención prioritaria”. Más vale tarde…

El letal virus ha tocado a nuestro país y debemos asumirlo con responsabilidad, sin alarmismo, pero sin minimizar sus alcances y efectos. Si actuamos con prudencia y respetamos las indicaciones de las autoridades, podremos salir con menos daños que en otras naciones. Hay que ser disciplinados y cuidarnos.

Anexo “1”

A lo chino

Entre varias cosas que hizo China para controlar el coronavirus, adoptó las siguientes medidas drásticas:

  1. Confinamiento “estricto” de la población, primero en Wuhan, origen del brote, y luego en todo el país.
  2. Cerró todas sus fábricas, colegios, universidades, instalaciones de gobierno y canceló eventos culturales y de ocio.
  3. Aumento de la inversión en salud y del dinero en investigación para encontrar tratamientos y vacunas. (Esta semana anunció que tenía lista para pruebas en humanos una vacuna contra el SARS-CoV-2, causante del covid-19)
  4. Utilizó los datos personales para encontrar cada foco de contagio.
  5. Estableció un protocolo ágil de atención a las víctimas en centros sanitarios.
  6. Construyó en tiempo récord nuevos hospitales especializados en la lucha contra el virus.

Varias de estas medidas las están replicando otros países y están funcionado, según informan los organismos mundiales de salud. En suma, no es más que disciplina para conservar la salud.