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La vida es mágica, increíble, preciosa, llena de subidas y bajadas, de obstáculos, sorpresas y oportunidades. En la vida hay llanto y tristeza pero también hay motivos y momentos, es decir, hay razones para ser feliz y también para sentirse desolados. Cuando la tristeza no tiene una razón o cuando al mundo lo ves gris y sin salida, entonces hablamos de una patología: la depresión.

Existen muchas dudas acerca de esta enfermedad que va en aumento y que es tan común, siendo la segunda enfermedad crónica degenerativa más frecuente después de la hipertensión arterial. Esta enfermedad, como muchos padecimientos de la rama psiquiátrica, se debe a un descontrol en unas sustancias químicas en el cerebro llamadas neurotransmisores, encargados del placer, excitación, vigilia, motivación, entre otros. Es por ello que la depresión causa estados de tristeza prolongados, con el apetito sexual apagado y tristeza continua; te hace pensar que el mundo está en tu contra e incluso te genera un horrible sentimiento de querer morir. Es importante señalar este último punto como relevante, pues el ser humano por naturaleza tiende a la supervivencia, siempre busca la vida. Cualquier persona que piense que estaría mejor muerta o que tenga ideas suicidas padece depresión y tiene que ser tratada de inmediato, pues, en primer lugar, no se tiene porqué vivir siempre en la tristeza cuando el mundo es tan sorprendente. ¡Hay algo en tu organismo que te lo está ocasionando!

Con la pandemia, la ansiedad y la depresión han aumentado, al cerrar negocios o al perder a un familiar inesperadamente la vida se puede tornar oscura. La etapa de duelo siempre es necesaria, pero también puede generar estados crónicos depresivos, siendo, quienes no logran salir de la etapa de duelo, personas que indudablemente necesitan apoyo. Usualmente confundimos al psicólogo con el psiquiatra, incluso los médicos a veces no sabemos a dónde referir al paciente y quién debe tratarlo. Justamente el día de ayer tuve la oportunidad de iniciar una certificación en estos temas en donde el ponente dejó en claro que todas las nuevas guías de depresión dicen que ésta tiene que ser tratada por vía farmacológica para disminuir el evento agudo y después de éste, debe de tener un acompañamiento psicológico. 

Existen otros grandes mitos sobre la depresión, rompámoslos en unas cuantas palabras: un buen tratamiento no tiene porqué causar sueño, los medicamentos no generan adicción y los antidepresivos más modernos no tienen interacción con otros medicamentos. 

Si te sientes triste, tienes alteraciones del apetito, pérdida de energía, alteraciones del sueño o has pensado que deberías morir, acude a un médico calificado para la atención, tienes derecho a ser feliz sin importar las circunstancias en las que vivas, sin importar el Covid, sin importar nada. 

 

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