18 de Noviembre de 2018

Opinión QRoo

Desastre en el aula

La implementación del nuevo currículo en la educación básica en este ciclo escolar resultó...

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La implementación del nuevo currículo en la educación básica en este ciclo escolar resultó ser una cuenta más que se agrega al largo el rosario de fracasos e ineficiencias del nuevo modelo educativo. Desde su espectacular presentación con las 10 prioridades para la educación, pasando por las escuelas al centro y la cuestionada evaluación para el justo otorgamiento de plazas, estímulos y permanencia en el servicio educativo, ahora los maestros se enfrentan a una serie de irregularidades y faltantes en sus escuelas que distan mucho de lo propuesto en la utópica reforma.

Injustamente la autoridad educativa exige a los maestros mayor calidad en sus resultados pero no quiere ver las condiciones miserables en que operan las escuelas: no hay suficientes salones equipados y los que hay están sobrepoblados de estudiantes; a pesar del intento de echarla a andar, no hay una estrategia clara que eficiente el sistema y mejore las condiciones tanto de trabajo como de infraestructura.

La saturación de alumnos en el aula es el mayor obstáculo para el aprendizaje, pero si además le agregamos que los materiales, como libros de textos del modelo anterior y el nuevo con manos de seis dedos, no alcanzaron para todos los niños, entonces todo se encamina al desastre.

Incongruentemente, aquí en Yucatán, el Congreso local aprobó una resolución para que los grupos no fueran mayores a 30 alumnos a fin de desarrollar adecuadamente el proceso de aprendizaje y elevar la calidad de la educación, pero en los hechos no se destinan los recursos suficientes para la construcción de nuevas aulas y darle mantenimiento a las escuelas.

El estudio “Panorama de la Educación 2013”, publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), especificaba que por cada maestro que impartía clases de primaria había 28.1 alumnos. Esta cantidad es casi el doble del promedio de 15.6 de la OCDE. Dicho documento cita que en los Estados Unidos de Norteamérica un maestro atiende en promedio a 15.3 alumnos, en Canadá son 16.1 y en Chile llegan a 23.1 alumnos por maestro.

La vieja demanda de los maestros por grupos más reducidos parece no concretarse. Para que este nuevo modelo funcione es necesaria una atención más personalizada al alumno, que verdaderamente atienda sus intereses y no la vacilada de los “clubes” que se quieren implantar, pero… qué necesidad.

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