16 de Noviembre de 2018

Opinión QRoo

Intensa batalla en la capital

La capital del estado rompió esa imagen para llevar a Carlos Joaquín a la gubernatura.

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Con su fama de territorio controlado por el PRI hasta en sus sueños y pesadillas, la capital del estado rompió esa imagen para llevar a Carlos Joaquín a la gubernatura. La politización sureña es incontenible y explica el vigor de las candidaturas independientes que han sido producto light en otras demarcaciones.

La capital marcha a otro ritmo, quizá sin tomar nota de esa importancia histórica que estuvo en estado de hibernación por décadas, dominando el ajedrez de la política que compartió con Cozumel, hasta la ruptura de esa alternancia priista.

Hoy nuestra capital presencia el brote de candidaturas muy vigorosas: María Hadad Castillo (PRI), Fernando Zelaya (PAN) y Hernán Pastrana (Morena), acompañados por el candidato independiente revelación Julio “Taquito”, quien a la luz de los resultados derrotó en intensa final al ex alcalde ex priista Andrés Ruiz Morcillo.

Hadad, Zelaya y Pastrana son políticos experimentados que tienen cartas credenciales para encabezar el Ayuntamiento capitalino, sin excluir a Julio “Taquito”. Aquí la prueba debe ser superada por el panista Zelaya, cuyo partido en el trono debe demostrar que el genuino panismo está preparado para el triunfo y la complicada función de gobernar en un territorio que ha confiado en priistas de origen como Carlos Joaquín González y Luis Torres Llanes.

Pero los panistas se han engolosinado con un poder que les cayó de rebote por la explosiva candidatura de Carlos Joaquín, y su mayor pecado lo pueden cosechar en esta elección porque han aportado miligramos a las toneladas obsequiadas por Carlos Joaquín.

Pisotear a Mario Rivero Leal tendrá un costo político muy acentuado porque es un personaje con enorme influencia en el panismo del sur, ferozmente combatido por consigna por el dirigente estatal del PAN, Juan Carlos Pallares Bueno.

La ambición está en su apogeo en este partido que fue luminoso ejemplo de democracia, y que hoy es una incubadora dictatorial que destroza a sus mejores figuras. Así fueron maltratados Carlos Joaquín –en el PRI borgista– y Mario Rivero, quien sigue aferrado al PAN manipulado por Eduardo Martínez Arcila, dueño del Congreso local que pretende quedarse con casi todas las posiciones en la planilla del “Chino” Zelaya.

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