17 de Octubre de 2018

Quintana Roo

Springbreakers disfrutan de la magia de un barman

Gaspar Cupul, con tan sólo una sombrilla que resguarda el hielo de su nevera, permanece en espera para preparar cientos de bebidas.

La “piña colada”, es la bebida más solicitada por los jóvenes. (Visctoria Gónzalez/SIPSE)
La “piña colada”, es la bebida más solicitada por los jóvenes. (Visctoria Gónzalez/SIPSE)
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Victoria González/SIPSE
CANCUN, Q. Roo.- Entre tantos jóvenes que llegan a disfrutar de las playas de Cancún por la temporada de Spring Break, en un rincón y en un pequeño bar café del hotel Oasis, se encuentra el barman Gaspar Cupul Balam, quien a sus 44 años afirma “le tengo amor a mi trabajo, sin importar el sol”.

Marzo es el único mes en el que las propinas y sus comisiones, además de su sueldo, hacen posible que su familia disfrute de paseos y diversión durante los tres días que le dan de descanso, al terminar la temporada.

El trabajo le ha brindado muchas satisfacciones, como aprender inglés

El alegre barman narró cómo sus 26 años laborando en el hotel han sido un “golpe de suerte”, ya que inició como lavaplatos en la noche. En esa época tenía 18 años y veía con asombro cómo los barman hacían magia con las bebidas que se veían deliciosas, listas para satisfacer a los turistas.

En ese entonces pensaba cada madrugada, al abordar el autobús, en la forma de llegar a un puesto como ese, pues había entrado a trabajar en la cocina, y difícilmente podría ser parte de ese equipo, pues sólo contaba con educación básica y no sabía hablar otro idioma.

Contó que, cansado de no correr riesgos y platicando con su esposa, tomó la decisión de hablar con sus jefes, plantearles sus ganas y lo mucho que quería aprender a ser barman, por lo que fueron ellos quienes decidieron ponerlo a prueba durante cuatro meses para observar su desempeño, y así, bajo la guía de un antiguo compañero que le enseñó todo lo que hoy sabe, logró cumplir su meta.

Tiene dos hijos, uno de 12 años y una pequeña de dos, y su deseo es que puedan hacer lo que más les guste, que siempre tengan ganas de superarse y realicen lo que los haga felices.

Como cada año, con tan sólo una sombrilla que resguarda el hielo de su nevera, permanece en espera para preparar cientos de bebidas, entre ellas, la “piña colada”, que es la más solicitada por los jóvenes que llegan a disfrutar del Caribe mexicano.

Con una gran sonrisa y bailando al ritmo de la música de la tarima instalada en la playa del hotel, dijo que el trabajo le ha brindado muchas satisfacciones, como aprender inglés, y a través de la práctica y la convivencia con los visitantes, hoy incluso puede expresarse en portugués.

“Me siento agradecido con la vida, con Dios, mi familia, jefes y compañeros, que a diario llenan de alegría y felicidad a mi yo interno”, concluyó.

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