12 de Diciembre de 2017

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Botín sindical en OPB

Tras una campaña llena de pellizcos, arañazos y jalones de greña, los burócratas...

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Tras una campaña llena de pellizcos, arañazos y jalones de greña, los burócratas de base del municipio capitalino eligieron a Pablo Ley Moo como nuevo dirigente del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento de Othón P. Blanco, dando una tremenda estocada al líder saliente, Ángel Pérez Chávez, quien no logró imponer a su “delfín” y ahora enfrentaría posibles sanciones por la estela de irregularidades que dejó en su gestión.

Aunque media docena de candidatos se disputaron el botín sindical, la atención de la competencia se centró en dos adversarios principales: por un lado Joel Villa, abanderado de la Planilla Verde y protegido del ex dirigente Ángel Pérez Chávez, y por otra parte Pablo Ley Moo, de la Planilla Azul, identificado como el favorito del alcalde Luis Torres Llanes.

De hecho, el presidente municipal respaldó por debajo del agua el proyecto de Pablo Ley, lo que no es extraño ya que por lo común los alcaldes inciden en los procesos de elecciones para tener un líder sindical dócil y que les sirva como regulador de las inconformidades laborales.

Pero Ley Moo ganó capitalizando el rencor de los trabajadores hacia el ex dirigente Ángel Pérez, quien por complacer al ex presidente municipal Eduardo Espinosa Abuxapqui basificó a “recomendados” del edil antes de que finalizara la anterior administración para protegerlos de los recortes del nuevo gobierno, pisoteando los derechos de trabajadores con mayor antigüedad.

Esa fue solo una de tantas irregularidades cometidas por el nefasto dirigente, al que además se señala por utilizar el cargo para enriquecerse y favorecer a sus colaboradores más cercanos, ganándose con ello el desprecio de la base trabajadora.

El nuevo líder sindical midió la temperatura y basó su campaña en la promesa de auditar la gestión de su antecesor y denunciarlo ante las autoridades, compromiso que lo llevó al triunfo por el deseo de los burócratas de castigar a Ángel Pérez.

Pablo Ley tendrá que cumplir sus dichos, y si quiere tener éxito deberá además soportar las tentaciones de lucrar con una posición envenenada por la codicia, que ha sido la causa de la caída en desgracia de los dos últimos dirigentes sindicales: Ángel Pérez Chávez y María Soledad Montejo Sosa, quien también al término de su periodo se las vio negras por serias acusaciones de corrupción y enriquecimiento ilícito.

Hoy el botín del sindicato tiene nuevos dueños que deben tomar nota de los errores del pasado, a menos que estén dispuestos a correr la misma suerte.

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