16 de Julio de 2018

Quintana Roo

CRIM atiende a 210 personas por embolia cada 20 días

Tratan a las personas para mejorar de forma motora su desempeño y su vida diaria.

Se ofrecen a pacientes actividades sencillas como apretar objetos. (Tomás Álvarez/SIPSE)
Se ofrecen a pacientes actividades sencillas como apretar objetos. (Tomás Álvarez/SIPSE)
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Rubi Velázquez/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- De 300 consultas que realiza el Centro de Rehabilitación Integral Municipal (CRIM) cada 20 días en el área de terapia ocupacional, 210 de ellas son para personas que han sufrido de eventos cerebrales como parálisis o embolias

El 70% de los 300 pacientes de CRIM que llevan terapia ocupacional cada 20 días, son tratados mediante actividades que ayuden a mejorar de forma motora su desempeño y mejorar con ello su vida diaria, ya que han sufrido de eventos cerebrales como parálisis o embolias, afectando directamente el movimiento de sus extremidades, dijo Carlos Rodríguez Reyes, terapeuta ocupacional en la institución.

Mediante actividades sencillas como apretar objetos, acomodarlos en espacios específicos o cambiarlos de mano, todos ellos realizados de forma repetitiva y poniendo el mayor esfuerzo en cada uno de ellos, los pacientes logran paulatinamente recuperar gran porcentaje de su movilidad.

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El tiempo de recuperación o el grado de mejora depende de cada caso específico, ya que no todas las personas tienen la misma fuerza física, constancia o dedicación para su rehabilitación.

Ejemplo de ello es Raquel Canché, de 63 años, quien después de tres meses de terapia en CRIM, ha constatado un avance significativo.

Hemiplejía

La mujer llegó a la institución tras sufrir una hemiplejía; parálisis de un lado del cuerpo, causada por una lesión cerebral, que la dejó sin poder realizar sus actividades diarias e incluso las de uso personal.

“Cuando llegué no podía levantar mis brazos o sostener simplemente la cuchara de la sopa o el peine para escarmenarme”, dijo.

Actualmente ella puede levantar sus brazos, sostener artículos livianos en sus manos que le permiten realizar sola diversas cosas de higiene personal.

Acompañada de su esposo Francisco Magaña, Raquel aseguró nunca sentirse sola y que el apoyo de su familia ha sido “el motor que la impulsa a mejorar cada día” y buscar realizar de nuevo todas las actividades que hacía antes de la hemiplejía.

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