24 de Septiembre de 2018

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Divorcio cultural en OPB

La altanería y manifiesta incultura del director de cultura del municipio capitalino, Jaime Arturo Álvarez Cervera...

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La altanería y manifiesta incultura del director de cultura del municipio capitalino, Jaime Arturo Álvarez Cervera, le ha hecho ganar el desprecio de artistas y promotores culturales chetumaleños, quienes cada vez con mayor frecuencia empiezan a manifestar sus quejas contra el intolerante funcionario, quien reacciona con ferocidad ante cualquier crítica o sugerencia que no vaya con su forma de pensar.

Esa intolerancia tiene intrigados a sus detractores, ya que Arturo Álvarez allanó el camino a la posición que hoy ostenta con duras críticas al gobierno municipal y a los dirigentes del sector cultural a nivel estatal y municipal en las administraciones pasadas.

Pero ese ejercicio crítico no lo practica de ida y vuelta, pues ahora, ya cobrando un jugoso sueldo quincenal como director de Cultura, no soporta que se le roce ni con el pétalo de una fina orquídea, y a quien se atreve a hacerlo lo condena al destierro bloqueándolo de sus redes sociales para empezar, y después cerrando las puertas de su oficina a los “incultos” que no piensan como él.

Las quejas y señalamientos contra Álvarez Cervera, quien por cierto es hermanito del regidor capitalino Angel Álvarez Cervera, empiezan a acumularse en el escritorio del alcalde Luis Torres Llanes, quien a pesar de todo se ha empecinado en mantenerlo en la posición aunque siga quemando la casa.

Los promotores culturales acusan que el director es muy desorganizado y tiene poco interés en apoyar la apertura de nuevos espacios con cualquier pretexto, porque está más preocupado en acudir a eventos como “invitado” para tomarse la foto, aunque nada tengan que ver con su descuidada actividad.

También se le responsabiliza de dejar morir el Centro Cultural Municipal, una de las contadas propuestas que funcionaron muy bien en la administración del ex alcalde Eduardo Espinosa Abuxpaqui, pues brindó un espacio de encuentro para los chetumaleños interesados en el arte y la cultura en su más amplia expresión.

Dominado por la soberbia, Arturo Álvarez no valoró las bondades del proyecto y lo dejó hundirse sin generar una alternativa similar, lo que hirió a la comunidad cultural chetumaleña que lo ha convertido en su enemigo número uno.

Este divorcio le está costando caro al alcalde Luis Torres Llanes, quien en no pocas ocasiones ha tenido que meter mano en la dirección de Cultura para destrabar proyectos detenidos por su propio director, quien a pesar de ello se resiste a corregir el rumbo.

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