20 de Septiembre de 2018

Opinión QRoo

El discurso del gabinete al primer año de gobierno

A cuatro meses de que el gobernador Carlos Joaquín González rinda su primer informe de labores...

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A cuatro meses de que el gobernador Carlos Joaquín González rinda su primer informe de labores, pareciera que el mandatario camina más que solo en su gestión, pues a las deudas heredadas y los problemas que de ella derivan, se suman los yerros discursivos de un gabinete que no ha entendido que Quintana Roo no tiene tiempo para “curvas de aprendizaje”, que la administración pública demanda hombres y mujeres con experiencia, y no a improvisados que lleguen a “aprender echando a perder.”

Más allá de citar el desdén con el que los funcionarios tratan las cosas públicas de la entidad, basten citar tres “resbalones” discursivos de miembros del gabinete, que son preocupantes no porque formen parte de un “plan siniestro”, sino porque revelan una forma de pensar en personajes encargados de tomar decisiones para resolver problemas o incidir en el mejoramiento social.

Cada quien tiene derecho a tener un código de conducta y un esquema de valores que definan una filosofía de vida, pero no por ello va a calificar, por ejemplo, a los campesinos quintanarroenses de “borrachos”, como hiciera el secretario de Gobierno, Francisco López Mena, el 20 de enero pasado, cuando los de Bacalar demandaban el pago de dos mil pesos por cada uno, por concepto de cultivos siniestrados. Pero para el secretario de Gobierno, los demandantes no sólo no tenían derecho al pago, sino que el uso que le darían al dinero, de lograrlo, sería gastarlo en las cantinas. Anda pues.

 A mediados de abril, la secretaria de Turismo, Marisol Vanegas Pérez, declaró que el sur de Quintana Roo no tiene nada que ofrecer turísticamente hablando, lo cual fue tomado como un fuerte agravio por prestadores de servicios; y aunque lo dicho por la funcionaria no es precisamente incorrecto, pues enfatizó que lo que requiere esta región es el desarrollo de “productos” y no tanto promoción, lo que caló y hondo es que, quien ello declara, es precisamente la responsable del desarrollo de los mismos y casi a un año de iniciado el gobierno, no se conoce plan alguno para la zona.

Pero quien se “voló la barda” la semana anterior fue la secretaria de Educación, Marisol Alamilla, quien en un video que corrió por redes sociales afirmó que lo “ideal” es que los estudiantes con capacidades diferentes no existieran, “lo ideal es tener un niño bien y de ello ya se está encargando la Secretaría de Salud…”. Esas declaraciones ocasionaron la fúrica reacción social, pero además mereció la reprobación pública del Consejo Consultivo de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de la entidad, quien la conminó a respetar a las personas con esta condición.

 En cada caso, “alguien” ha tenido que salir a corregir los desatinos, pero los funcionarios ni afinan el discurso, ni mejoran su actuar público y mucho menos emprenden acciones que muestren una corrección para mantenerse en el encargo; ahora que comienza a hacerse el balance del primer año, nada mal estaría la primera criba de gabinete; y si el problema es que no saben hablar públicamente, pues que alguien más lo haga por ellos; al final es lo que siempre ocurre.

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