18 de Noviembre de 2018

Electricista: una profesión peligrosa y polifacética

En sus más de 50 años ejerciendo esta labor, José Morales Márquez ha tenido que renovarse.

Cuenta con casi 60 años de experiencia en su profesión. (Pedro Olive/SIPSE)
Cuenta con casi 60 años de experiencia en su profesión. (Pedro Olive/SIPSE)
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Pedro Olive/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Hasta antes del año 2005, el oficio de electricista era reconocido y bien remunerado, pues pocas personas lo eligen como profesión de toda la vida; sin embargo, con el paso del tiempo, en las obras, con el fin de pagar lo mismo por diferentes trabajos, comenzaron a contratar a personas que sean albañiles, electricistas y plomeros, disminuyendo la calidad en el trabajo, comentó José Morales Márquez, electricista con 58 años de experiencia.

Un electricista es el encargado de instalar todo el sistema de cables, apagadores, focos, “bajar” la corriente de los cables de la calle hacia la casa, colocar ventiladores, armar las plantas generadoras de energía para empresas, que alimentarán todo el local o área de trabajo en caso de apagones, por mencionar algunos trabajos.

En la actualidad, este oficio puede aprenderse a través de la enseñanza de un “maestro” o experto en la materia, así como en talleres o capacitaciones alternas en la educación secundaria, preparatoria e incluso universidad, donde son abordadas como materias.

“Antes contrataban a un electricista porque reconocían el valor de su trabajo, se pagaba por lo que sabía y lo que hacía; actualmente, en las obras contratan a jóvenes que te hacen dos o tres trabajos por el mismo precio. De alguna manera eso nos afecta a nosotros, que por edad no nos contratan, y cuando les queremos cobrar lo que es, nos regatean”, comentó José.

Los trabajos para los que son contratados los electricistas en la ciudad, son para colocar ventiladores de techo, cambiar controles de los mismos abanicos, cambio de contactos, medidores, y mantenimiento al sistema de cableado de las casas; mientras que los que son reclutados en el parque ubicado en El Crucero, deben de tener conocimientos de plomería, albañilería, e incluso“tablaroquero”.

Dentro de los riesgos a los que se enfrentan los electricistas destacan las descargas eléctricas, cortes por la manipulación de herramientas y cobre, además de caídas al trabajar en las alturas.

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(Pedro Olive/SIPSE)

Más de 50 años en la profesión

Nació en 1940 en la Ciudad de México; sin embargo, su primer contacto con el oficio de la electricidad fue hasta 1960, cuando un maestro electricista de obras, le dio la oportunidad de aprender y trabajar en una extinta compañía llamada “Dicosel”; desde entonces, José Morales Márquez se ha dedicado a este oficio y en los últimos siete años aprendió plomería.

“Este oficio me permitió recorrer varios lugares de la República, lo aprendí en dos años, y a partir de entonces me independicé, buscaba mis obras y trabajar a mi ritmo, conseguí contratos, pero no estaba como trabajador ocho horas, tengo seis hijos a los que les pude dar estudios y que ahora viven en Guadalajara”, comentó José.

Dentro de sus anécdotas y experiencias laborales que mayor satisfacción le ha dejado, destaca trabajar para Bimbo en la Ciudad de México y para Petróleos Mexicanos (Pemex), en Villahermosa, Tabasco; todo esto hasta antes de la década de los 90.

A sus 78 años de edad, José se dirige todos los días desde su casa en la Región 96 hasta el camellón central de la avenida Kohunlich, donde espera a que le llamen para hacer servicios de electricidad y plomería; la única herramienta con la que cuenta para darse a conocer, además de la recomendación de sus clientes es un pedazo de madera que colocó sobre el camellón con sus datos generales, teléfono de contacto, y una bolsa verde con sus herramientas.

A lo largo de sus casi 60 años de experiencia, no sólo ha tenido satisfacciones positivas, también ha sufrido accidentes como descargas eléctricas, cortes, largas jornadas sin descansar hasta terminar el trabajo, por mencionar algunas.

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