12 de Diciembre de 2017

Opinión QRoo

Fuero, un milagro que todos quieren colgarse

Señores, el 2018 está en puerta y ahora si todos quieren llevar agua a su molino...

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Señores, el 2018 está en puerta y ahora si todos quieren llevar agua a su molino. La verdad, no sé quién lo propuso primero y quien después, pero ahora los diputados locales están tocando un tema de suma importancia, sobre todo para castigar a quienes caigan en actos de ilegalidad siendo funcionarios o representantes populares; me refiero al famoso Fuero Constitucional.

Y es que en la víspera del proceso electoral resulta que los partidos coinciden, ahora sí, en la iniciativa para reducir entre otras cosas el fuero,  el número de senadores y diputados, el financiamiento público a los partidos políticos, sueldos a altos funcionarios, gasto corriente y demás privilegios. Suena raro, ¿no cree usted?

El vocablo “fuero” proviene de la raíz latina fórum, que significa foro, recinto o plaza pública, haciendo referencia al lugar donde se administraba la justicia en la antigua Roma. El fuero constitucional tiene como objetivo mantener el equilibrio en el ejercicio del poder dentro de un régimen democrático. En México, el fuero obedece a razones históricas, en la que se otorga tal inmunidad especialmente a los integrantes del Congreso, que por razones de su investidura o encargo público se les otorgaba este privilegio constitucional. Y es que ahora nos asombró a todos la noticia de que en Quintana Roo también se busque eliminar el fuero donde la propuesta es que todos los políticos que tienen este privilegio puedan ser juzgados como cualquier ciudadano, y aunque la situación pudiera parecer mediática por la cercanía de los tiempos electorales, más de uno señala que no lo es.

Lo cierto es que esta Legislatura presidida por Eduardo Martínez Arcila hará historia con esta propuesta, que permitirá que todos los funcionarios estén obligados a rendir cuentas claras y transparentes. Hay que recordar que el fuero constitucional se creó en 1917 para propiciar libertad de opiniones, pero el objetivo se ha perdido pues son muchos los políticos que se amparan en esta figura para que actos de corrupción en los que incurren no sean castigados, de tal forma que esperamos que esta propuesta no encuentre resistencia de ninguna de las fracciones parlamentarias representadas en el Congreso del Estado, ya que de esta manera los servidores públicos y representantes populares  que cometan un delito   podrán ser denunciados como cualquier ciudadano.

Lo curioso del caso es que figuras que antes preferían no opinar sobre el tema, como Raymundo King de la Rosa, ahora si salgan con una campaña tratándose de colgar la propuesta y claro está, con obvias razones, ya que está pensando en las elecciones de 2018 y por lógica requiere de todo lo que este a su alcance para poder resanar la mala imagen que tiene la ciudadanía de él. Seguramente habrá quienes estén a favor de la eliminación del fuero para diputados y senadores y quizá también para presidentes municipales, secretarios de Estado, ministros y presidente de la República, aunque también existen quienes esgrimen razones válidas para conservarlo tal como está y otras voces que sugieren su regulación más adecuada a los tiempos actuales.

El debate, en este caso, no debe ser sólo en el aspecto judicial, la sociedad tiene el derecho de participar en las decisiones como esta que son de importancia para todos, y dadas las circunstancias que rodean este tema, no sólo es prerrogativa, también es una obligación ciudadana.

La visión de una nueva cultura política sin fuero si ayuda, pero no terminará con la corrupción, el gasto excesivo, la prepotencia, la opulencia, el influyentismo y todas sus consecuencias. La figura del fuero será innecesaria cuando el simple agente de tránsito entienda que como digno representante de la ley está facultado para detener a cualquier funcionario o diputado que infrinja la ley sin necesidad de que se elimine esa figura constitucional o cuando el director de la policía se niegue a darle servicio de vigilancia y protección a un influyente mientras este se emborracha a gusto en bares, con la patrulla estacionada fuera. Cuando todo eso suceda, el fuero será una de esas palabras que ya no necesitara el diccionario político.

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