Sepultan al PT

Moribundo desde las elecciones del año pasado por no lograr el porcentaje mínimo de votos.

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Moribundo desde las elecciones del año pasado por no lograr el porcentaje mínimo de votos exigido para mantener su registro estatal, el Partido del Trabajo (PT), cuya franquicia en Quintana Roo es propiedad del añejo y polémico dirigente estatal Hernán Villatoro Barrios, apostó todas sus fichas a una alianza con Morena ,

y al reclutamiento de figuras externas para recuperar su parcelita local, en una estrategia que resultó ser de alto riesgo y que terminó enterrando sus pobres posibilidades de recuperar las prerrogativas perdidas.

Para empezar, Morena les hizo “fuchi” a pesar de que Hernán Villatoro firmó el pacto y les cerraron la puerta a impulsar a sus candidatos en esa alianza de izquierdas. Y sin más esperanza que colgarse del partido moreno, Villatoro declaró que el PT competirá en Quintana Roo con candidatos propios, aunque a nivel nacional mantendrán su apoyo al amo de Morena. 

Y resultó que los candidatos “propios” no lo eran tanto, ya que presumió como fichajes de lujo el ingreso del ex alcalde de Cancún, Juan Ignacio “Chacho” García Zalvidea, y del ex director de la Policía Procesal, Sergio “Checo” Terrazas Montes. 

Pero en esos giros del destino Sergio Terrazas Montes asestó la estocada mortal a la poca honorabilidad del PT –si algo le quedaba de eso–, al protagonizar tremendo escándalo en el Boulevard Bahía el pasado fin de semana, donde según testigos golpeó y encañonó a Héctor Pérez Canto, quien al parecer era su empleado.

El asunto cobró una dimensión inusual en las redes sociales por dos motivos: primero, porque “Checo” Terrazas es actualmente el dirigente municipal del PT y está en franca campaña de posicionamiento porque pretende competir por la alcaldía capitalina, y segundo, porque en su juventud protagonizó un episodio muy similar, el 1 de enero de 2001, que fue escándalo nacional ya que su padre Salvador Terrazas Cervera –ya fallecido– fungía como titular de Seguridad Pública. 

La brutal imprudencia de “Checo” viene a sumarse a otros episodios escabrosos y recientes que han raspado la imagen del PT, como el impune asesinato del regidor capitalino Marco Antonio May Molina, denuncias en redes sociales de acoso sexual contra militantes femeninas de ese partido en el sur y una demanda por violación en contra del propio Hernán Villatoro.

Con esa lista de “travesuras”, no hay manera de que el PT resucite en el 2018. Y nadie lo llorará, salvo el señor Villatoro que se ha salvado de trabajar por comandar al Partido del Trabajo.

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