12 de Diciembre de 2017

Opinión QRoo

Imperdonable

No es por hacer leña del árbol caído, pero indigna saber que durante más de cinco años la administración estatal pasada abandonó literalmente su obligación constitucional...

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No es por hacer leña del árbol caído, pero indigna saber que durante más de cinco años la administración estatal pasada abandonó literalmente su obligación constitucional de atender y proteger a sus gobernados, pero en particular, a quienes aún viven en condiciones de marginalidad debido a esa falta de sensibilidad que tanto lastimó a los quintanarroenses.

En su edición del 19 de junio, Novedades de Quintana Roo publicó que en el sexenio anterior se dejó de atender a 11 unidades médicas en las zonas norte y sur del estado, a pesar de que se hizo la licitación correspondiente, quedando a la deriva una inversión de 26 millones de pesos.

En particular son tres los rubros que un gobierno debe atender de manera prioritaria: el de educación, salud y seguridad pública, sin que ello signifique dejar de lado otras responsabilidades.

En el caso del sector salud, se pudiera hacer un variado catálogo de acciones irresponsables, por ejemplo la insuficiencia de medicamentos, muchos de ellos necesarios para aliviar enfermedades graves, desvío de recursos para obras de infraestructura, entre otros más.

Pero en lo que corresponde a los 26 millones de pesos que no fueron utilizados debidamente para dignificar las 11 unidades médicas, representa no sólo el abandono del estado de una de sus mayores responsabilidades, sino el grado de cinismo con que se hicieron las cosas.

¿Puede usted imaginarse cuánto sufrimiento pudo haberse evitado la gente enferma si quienes gobernaron hubieran tenido al menos un poco de sensibilidad para entender a esa gente, que sólo pide un poco de comprensión a sus tantos problemas, pero sobre todo una solución que para los políticos es solo cuestión de voluntad?

Los hospitales, unidades médicas, centros de salud de las comunidades rurales, registran graves deterioros no únicamente en su infraestructura, faltan medicamentos y personal médico para atender a la población. Durante más de cinco años, el destino de cientos y tal vez miles de personas estuvieron en las manos de autoridades inconscientes, incompetentes, cínicas e indiferentes y si hoy la opinión pública reprueba su actuación, está en todo su derecho de hacerlo.

Para nadie es un secreto que el saqueo de los recursos públicos fue indiscriminado y ninguna institución de gobierno se salvó de tales abusos, provocando el quebranto más grande de que tengamos memoria los quintanarroenses.

¡Cuántas penurias se hubieran evitado si tan solo aquellos que gobernaron no se hubieran sentido intocables, pero no, fueron insensibles ante las necesidades de la gente, personajes oscuros, prepotentes, soberbios y mezquinos que han grabado su nombre en las páginas más negras de nuestra historia!

Quintana Roo tiene por fortuna a hombres y mujeres que no se arredraron ante la adversidad que significó un gobierno de vergüenzas para los quintanarroenses y ahora, lo que queda es seguir esforzándonos para evitar que en el futuro volvamos a ser gobernados por la mezquindad, la estulticia y la soberbia.

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