19 de Febrero de 2019

Opinión QRoo

Música: Columna Vertebral (2a y última parte)

Durante el siglo XX, los compositores norteamericanos como Gershwin, Copland y Bernstein, entre otros, ingresaron en las filas de los grandes maestros...

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Durante el siglo XX, los compositores norteamericanos como Gershwin, Copland y Bernstein, entre otros, ingresaron en las filas de los grandes maestros después de alcanzar la fama a través de sus obras. Infinidad de excelentes solistas instrumentales y cantantes nacieron y se instalaron en los Estados Unidos y con los cambios demográficos actuales la realización de los solistas asiáticos es ya una realidad como el caso de Seji Osawa actual director de la Orquesta Sinfónica de Boston y qué decir del extraordinario cellista japonés Yo-Yo Ma.

También la economía ha sido un factor importante en la música. Los antiguos compositores dependían de los reyes, príncipes y otros miembros de la nobleza que les facilitaban sus medios de vida. Antes de la época de Beethoven, a fines del siglo XVIII, no se pagaba al compositor ningún derecho de autor por su obra y, por lo tanto, no podía alcanzar la independencia financiera.

En la actualidad, la economía representa un papel fundamental en el número y la duración de las temporadas de conciertos en una ciudad, en la distribución de los calendarios de los artistas, en la supervivencia de los músicos de la orquesta y en la enorme industria de las grabaciones. Imaginemos a una ciudad sin actividad musical, sin conciertos, sin grupos musicales ni corales y sin ninguna actividad de esta índole. Sería una ciudad triste.

En 1999 se inició el proyecto del Coro de la Ciudad que logramos mantener a flote durante tres años y después cedí la batuta a mi amigo Noé Garrido quien ha hecho un extraordinario trabajo con otras agrupaciones corales.

En 2004 inicié el proyecto de la Orquesta de Cámara de Cancún y seguimos en la lucha por hacer una orquesta profesional y de prestigio en donde los músicos de concierto puedan vivir de ella sin ningún problema. Según el criterio de mi amigo Fernando Domínguez en este 2019 me van a dar de nuevo el premio a la “Terquenacidad”. Y lo digo francamente, no se trata de premiarnos o no. Vivimos en una ciudad que tiene muchas cosas y una cultura oculta que muchos no quieren ver y no le quieren dar el tratamiento que se merece y que tenemos que enseñarle al mundo.

Hasta la próxima semana.

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