23 de Julio de 2019

Olor a muerte y destrucción: espectros deambulan en faro de Q. Roo

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Este lugar se ha vuelto en un pueblo fantasma después de la desgracia. (Youtube)
Este lugar se ha vuelto en un pueblo fantasma después de la desgracia. (Youtube)
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Redacción
FELIPE CARRILLO PUERTO.-  El pequeño puerto de Vigía Chico, fue arrasado por el enorme huracán “Hilda” la noche del 15 de septiembre del año 1955. Hoy sigue siendo un pueblo fantasma, un lugar mítico, en donde perduran leyendas que hablan de hechos espeluznantes. 

Los testimonios de los lugareños son de los más aterradores.

Se cuenta que el huracán Hilda, dejó a su paso por esa zona decenas de víctimas mortales cuyos cuerpos fueron esparcidos y sepultados en la arena, cerca del faro, otros más en los montes aledaños. 

Por muy extraño que parezca, testigos aseguran haber visto en ese paraje solitario, sobre todo en noches de luna llena una especie de espectros que deambulan solitarios.

"Al no haber encontrado el camino correcto de regreso al inframundo, sus almas siguen vagando por ahí", comentó una persona.

Don Pablo Aguilar y don Julián “chicote” a lo largo de los años han compartido siempre algunos testimonios de lo que en verdad ocurrió en Vigía Chico, los testigos aseguran que el mar de la “Bahía de la Ascensión” se alejó varios kilómetros. Ese día nadie sabía lo que iba a pasar, menos se imaginaron que se aproximaba un terrible Huracán, gritaban eufóricos por las Fiestas Patrias, cantaban y bailaban en la noche del Grito de Independencia.

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En ese tiempo Vigía Chico, estaba habitado por gente muy conocida de Felipe Carrillo Puerto; la familia Balam, familia May, Familia Bolio, Familia Pérez, familia Aguilar. El huracán entró con furia devastadora, cobró durante su trayecto más de una decenas de victimas entre hombres, mujeres y niños quienes de forma dramatica perdieron la vida.

"El rescate de los cadáveres, no fue tarea facil, habia dificultades, el camino estaba totalmente cerrado, árboles y ramas caídas por todos lados, trabajamos día y noche, llegamos en la madrugada al kilómetro cinco que era el rancho de don Sabino Tamayo, tomamos café y galletas, seguimos caminado hasta llegar a Vigía, todo estaba totalmente devastado, la escena era de horror presentaba un triste panorama con olor a muerte y destrucción”, asegura uno de los últimos testigos.

“El Puerto Fantasma” de Vigía Chico, luce hoy abandonado, es el único lugar donde, “los patos le tiran a las escopetas” su inclusión a la reserva de Sian Ka’an, lo hace inaccesible a sus auténticos dueños, los mayas.

 

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