17 de Agosto de 2018

Opinión QRoo

Economía y cultura

La relación poderosa que existe entre estas palabras.

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Economía y cultura, conforme le doy vueltas a la relación poderosa que existe entre estas palabras y trato de encontrar un tema para plasmar en estas hojas en blanco se me vienen a la  mente varias situaciones que le podrían dar vida a este escrito.

La primera es que economía y cultura están relacionadas con esa realidad que a diario nos envuelve y que, sin embargo, muchas personas piensan que no les afecta sencillamente porque son amas de casa, arquitectos, artistas. Este es un error tremendo ya que cada uno de nuestros actos está determinado por un factor económico llamado dinero y su valor.

Si pretendemos desvincularnos de él porque decimos no entender del tema nos encontraremos con el hecho de que la economía es como un fantasma apocalíptico que nos persigue y del que debemos obligatoriamente crearnos una cultura para comprender que es lo que sucede en nuestro entorno.

La segunda situación que consideré al analizar las palabras “cultura y economía” era la misma vida que se le pretende dar a este texto siendo parte de medios editoriales que inclusive pueden ser recopilados en un solo libro. Son estos libros los que le dan vida a  la gran industria editorial creadora de cultura  gracias a la transferencia de información que realiza con las diversas publicaciones que llegan a nuestras manos y  directamente relacionada al ámbito económico gracias a los empleos generados.

Así llegue a mi tercera reflexión acerca de la relación entre cultura y economía. Esta se relaciona con las raíces culturales que dividen o unen a las naciones. En específico México y Estados Unidos, dos países que cuentan con muchas raíces culturales en común que dan fortaleza económica a cada uno de manera simbiótica.

En México se voltea a ver al norte buscando imitar patrones para ser como esa  potencia y por otra parte miles de mexicanos anualmente cruzan la frontera sabiendo que en el norte encontrarán paisanos con quienes convivir y dejarán atrás problemas económicos que México tiene y que piensan que Estados Unidos no. 

Regresando a la industria editorial y la aportación que hace a esta relación entre economía y cultura; Joseph Stiglitz a través de su libro “el precio de la desigualdad” presenta unos “hechos crudos e incómodos sobre la economía estadounidense: (a) El crecimiento de los ingresos en Estados Unidos en los últimos años se produce principalmente en el 1 por ciento más alto de la distribución de los ingresos. (b) Como consecuencia de lo anterior, existe una desigualdad creciente. (c) Y los que están en la parte inferior y en la parte media en realidad están peor económicamente que a principios de siglo. (d) Las desigualdades en el patrimonio son aún mayores que las desigualdades en los ingresos. (e) Las desigualdades son evidentes no solo en los ingresos, sino en diversas variables que reflejan la calidad de vida, como la inseguridad y la sanidad. (f) La vida es especialmente difícil en la parte más baja, y la recesión ha provocado que sea mucho más dura. (g) Se ha producido un vaciamiento de la clase media. (h) Existe muy poca movilidad de ingresos —el concepto de que Estados Unidos es una tierra de oportunidades es un mito—. (i) Y Estados Unidos tiene más desigualdad que cualquier otro país industrializado avanzado, hace menos por corregir esas diferencias y la desigualdad está aumentando más que en muchos otros países”. Al analizar el libro nos percatamos que estos puntos son hechos crudos e incomodos que también son aplicables a la realidad de México.

Así vemos que economía y cultura son dos términos con una relación simbiótica interconectados en distintos niveles desde el dinero que tengo hoy en mi cartera y que me posibilita a escoger lo que quiero comprar, a una industria  editorial que vende cultura y sobrevive económicamente  porque las personas adquieren libros,  hasta la vinculación económica y cultural entre naciones que en ocasiones es más profunda de lo que imaginamos.

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