20 de Julio de 2018

Opinión QRoo

Autodesengaño

Conocer la verdad para entender o corregir un error o engaño, es la definición de desengaño.

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El prefijo “auto” se utiliza para atribuir al significado de una palabra la acepción de “por sí mismo”, por ejemplo, automedicación, cuando decidimos por cuenta propia, sin la apropiada prescripción médica, ingerir algún medicamento; autoestima, refiriéndose a nuestra estima propia. Hay muchos ejemplos, autocorrección, autocensura, autodidacta, en otros.

Conocer la verdad para entender o corregir un error o engaño, es la definición de desengaño; este ocurre cuando recibimos o descubrimos información que contradice, complementa o redefine la percepción previa sobre un asunto, cualquiera que sea; por ejemplo, el que sufren los niños al enterarse que es falso el cuento de hadas que creían; o cuando descubres que el trabajo o escuela soñada a la que recientemente has ingresado tiene circunstancias inconvenientes que no consideraste antes; o también un desengaño sobre la actitud o personalidad de alguien.

Así, un autodesengaño es percatarse por cuenta propia de información errada que anteriormente aceptamos o asumimos como verdadera, y esta también es una explicación sencilla que podemos hacer para describir escepticismo filosófico moderno.

Autodesengañarse, o más fácil, practicar escepticismo, representa una gran ventaja evolutiva. Significa que reconoceremos la verdad o, no menos importante, descartaremos información falsa de entre mucha que nos llegue.

Para practicar el escepticismo necesitamos usar la lógica y nuestra capacidad de razonar para dudar y verificar todo aquello que conozcamos. Nada debería escapar a nuestras dudas, desde lo que nosotros mismos percibimos, hasta lo que es aceptado de manera convencional por nuestra comunidad, nuestras autoridades, incluyendo lo que nos ha señalado la familia.

Pero no se asusten, practicar escepticismo no significa ser un rebelde sin causa, tampoco que negaremos todo absolutamente, la duda esta restringida por la evidencia.

Y justamente buscar, solicitar o aportar evidencia es algo que de manera sistemática hemos desalentado, motivados por un respeto irracional a la costumbre y a la autoridad (con gran aportación de la religión al respecto) se nos ha inculcado que no debemos cuestionar y se enseña como una virtud aceptar sin cuestionamientos, a creer.  

No obstante, nuestra salud y la de nuestros seres queridos, nuestra estabilidad financiera, y las decisiones que necesitamos tomar en el día a día requieren de evidencia para que sean acertadas, o al menos con poca probabilidad de ser erradas. Es absurdo no cuestionarse y no sustentarse en evidencia. El astrofísico inglés Stephen Hawking lo explica claramente en uno de sus libros: “He notado que aún las personas que aseguran que todo está predeterminado y no pueden hacer algo para cambiarlo, miran antes de cruzar la calle.”

Por lo tanto, el escepticismo es crítico para adaptarnos y sobrevivir, como individuos y como sociedad, a la realidad cambiante y con abundante información que puede ser confusa o perjudicial.

La ciencia es una herramienta que permite generar conocimiento y entender lo que nos rodea. Debido a su metodología, sustentada en la razón y la evidencia, es la máxima práctica del escepticismo racional. Sin embargo no todos tenemos acceso, vocación u oportunidad de ser científicos, sin embargo todos necesitamos ser escépticos.

Entonces ¿cómo practicamos escepticismo?

Podemos empezar por cuestionarnos a nosotros mismos, ¿esto que creo, que hago o que acepto, tiene algún sustento? ¿hay información distinta o contraria? Entonces podemos ser más objetivos. También debemos aprender a cotejar toda la información que recibimos; a practicar el reconocimiento de falacias lógicas, errores que cometemos regularmente, a veces involuntariamente, y a habituarnos que, en muchas ocasiones, la respuesta de algo es que no tenemos suficiente información o no podemos conocer dicha respuesta.

Ser escéptico no siempre significa que sabremos la verdad, pero en muchas ocasiones es suficiente descartar información falsa. Ser escéptico abarca un compromiso con la lógica y pensamiento crítico, e irremediablemente nos facilitará el ejercicio de la honestidad.

Advierto que, autodesengañarse puede ser una medicina amarga, practicar escepticismo involucrará también ejercitar nuestra capacidad de resiliencia, pero como inmediata consecuencia tomaremos la responsabilidad de la información que transmitimos, las decisiones que tomamos y las acciones que realicemos.

Practicar escepticismo es una responsabilidad, hacia a nosotros mismos y hacia los demás, autodesengañense.

 

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