18 de Octubre de 2018

Opinión QRoo

La era del plástico

Hemos llegado a la era del plástico, ahora todo es de plástico sin importar las consecuencias.

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Hemos llegado a la era del plástico, ahora todo es de plástico sin importar las consecuencias, tal parece que la comodidad ha rebasado a la necesidad. De hecho, su producción se ha disparado de forma alarmante desde que se iniciara la fabricación a gran escala de materiales sintéticos a principios de los años 50. Según un estudio de la Universidad de Georgia, la Universidad de California en Santa Bárbara y la Sea Education Association,  hemos generado ya un total de 8,300 millones de toneladas de plástico.

Lo más preocupante es que no hemos sido demasiado diestros a la hora de gestionar los residuos, porque de esos 8,300 millones de toneladas fabricadas, 6,300 millones son hoy residuos y de éstos sólo alrededor del 9% se ha reciclado, el 12% se ha incinerado y la escalofriante cifra de 79% yace acumulada en vertederos o en el medio ambiente. Éste es el primer análisis global de la producción, uso y destino que se ha dado a todos los plásticos que el hombre ha fabricado desde la creación de este material hasta 2015.

Desde que amanecemos tenemos contacto con el plástico y sin darnos cuenta estamos dependiendo de este material para muchas cosas. Estamos rodeados de plástico, inunda nuestra vida en todo tipo de objetos –desde bolsas para hacer la compra hasta materiales de construcción e incluso ingredientes cosméticos, entre otros muchos productos–, y es que sus versátiles características y su bajo precio lo han convertido en imprescindible para el ser humano. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce: desde hace años, muchos expertos han puesto sobre la mesa que en realidad ese "bajo precio" se está convirtiendo en un costo medioambiental muy alto para el planeta. Lo más triste y delicado es que gran parte de este material ya ha llegado hasta el fondo marino, nuestros océanos hoy son depósitos inmensos de una gran cantidad de plástico. El uso de plástico se ha convertido en algo normal en nuestros días. Sin embargo, están a la vista las consecuencias que genera en el ambiente y en la supervivencia de especies. Podemos sumar el impacto visual en todo tipo de lugares.

Junto con las decisiones de los gobiernos, la solución está en nuestras manos: reducir el consumo es clave, además de reutilizar y reciclar. Lograrlo es más fácil de lo que creemos. Le invito a reflexionar sobre este tema y que juntos ayudemos al medio ambiente, todos merecemos un mundo más sano. 

Desarrollo contra naturaleza

 

En Caleidoscopios anteriores les he compartido la necesidad de darle prioridad a la naturaleza en el desarrollo de Yucatán. A principio de la actual administración estatal y mediante el establecimiento de un compromiso de gobierno fue presentada una de las obras que vendrá a complementar el desarrollo de la llamada Zona Económica Especial de Progreso, el despunte del Parque Científico y Tecnológico y el corredor industrial establecido en esa zona del Estado; me refiero a la modernización de la carretera que va de Sierra Papacal a Chuburná Puerto y que se ubica en una Unidad de Gestión Ambiental (UGA) en donde predomina el ecosistema costero y por ende es una importante zona de mangle, especie protegida y altamente cuidada en nuestro país por el potencial natural que aporta al entorno ambiental y al desarrollo de flora y fauna.

Para la realización de cualquier obra que integre un terreno con condiciones de flora y fauna con alto potencial, el promovente deberá entregar a la autoridad una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) en donde se declaren, entre tras cosas, los posibles impactos al medio ambiente que pudieran ocurrir por la ejecución de dicho proyecto. En esta obra en específico la autorización en materia de impacto ambiental emitida por la Semarnat incluyó una serie de condicionantes en donde se resalta el desarrollo de un programa de recuperación de mangle en poco más de 2 mil hectáreas y que debiera ser ejecutada por un grupo de especialistas que ya trabajan en la península. La obra sería ejecutada por dos instancias. una federal y otra estatal: la SCT y al Incay, pero resulta que el Incay al parecer quiso adornarse con su jefe (el gobernador) y realizó un verdadero ecocidio en la zona: mató, cortó y dañó una gran extensión de mangle dejando un impacto ambiental incalculable en su costo y provocó que la Semarnat, al supervisar el desarrollo de la obra y ver el daño, decidiera detener la construcción.

Este tipo de circunstancias, lejos de ayudar al desarrollo del Estado y a la protección del medio ambiente, pone en evidencia la falta de profesionalismo de los funcionarios que hoy son directivos en las secretarías estatales. Creo que aquí se remarca el concepto real del llamado sentido común, que no es el más común de los sentidos. Y como dije en mi Caleidoscopio hace ya varios años: ¿Y el medio ambiente, apá?  

 

El reciclaje

 

Desde hace algunos años nos hemos ido familiarizando con el término "reciclar", cuya acepción directa significa "transformar un producto en desuso en otro producto similar o derivado con el mismo material". Pero en la gran mayoría de los casos la gente confunde el término y esta acción no se lleva al cabo y por lo tanto el proceso de reciclaje es casi nulo.

Iniciaré comentando algunos detalles que he podido detectar y que considero no ayudan a fomentar buenas prácticas para el manejo adecuado de los residuos sólidos que generamos. En primera instancia, decimos que producimos mucha basura, pero la basura no se produce, se genera. Le decimos basura a todo aquello que, después de su vida útil para nosotros, desechamos, cuando lo que generamos como resultado de nuestros consumos son residuos que de acuerdo con su origen clasificamos en orgánicos, inorgánicos, sanitarios, de manejo especial y peligrosos.

Una vez generados estos residuos los podemos manejar por separado para un óptimo aprovechamiento, si los revolvemos se convierten en basura; dicho de otra manera: "La revoltura provoca la basura". Por tal motivo la basura se genera y no se produce.

En diferentes foros, cuando pregunto al auditorio si alguien recicla algo las respuestas son iguales: reciclan las latas de refresco, el papel, las botellas de plástico y cuando les pido nos compartan cómo las reciclan me dicen: "Las junto en una bolsa para que no se revuelvan y las llevo a vender o las regalo a las señoras que las juntan". Esa acción se llama separación, no es reciclar, ya que reciclar es transformar no sólo separar, que es la base o inicio del reciclaje.

Existe en el ambiente ecologista una regla que define el proceso completo del aprovechamiento de los residuos sólidos, conocida como De las 3 R: Reduce, Recicla y Reutiliza, a la cual se le ha aumentado una R, Responsabilidad, que viene a ser la base de todo el proceso, pues debemos responsabilizarnos de los residuos que generamos.

Ojalá podamos pasar de una simple separación a un manejo integral de los residuos que generamos.

 

La energía solar

 

 

En estos tiempos cuando se ubica a las energías alternativas como una gran oportunidad de contrarrestar los efectos del cambio climático, no podemos dejar de pensar que en Yucatán una fuente que podría ser de gran utilidad por su componente básico de generación es la solar, ya que gran parte del año somos bendecidos por los intensos rayos del sol y con altas temperaturas. De hecho, en varias casas de la capital yucateca ya podemos observar paneles de diferentes tamaños y capacidades. La energía solar es la producida por la luz del astro utilizando sistemas fotovoltaicos. Las células fotovoltaicas convierten la luz del sol en electricidad por el llamado efecto fotoeléctrico, por el cual determinados materiales son capaces de absorber fotones (partículas lumínicas) y liberar electrones, generando fluido eléctrico.

Por otro lado, los colectores solares térmicos usan paneles o espejos para absorber y concentrar el calor del sol, transferirlo a un fluido y conducirlo por tuberías para su aprovechamiento en edificios e instalaciones o para la producción de electricidad. Recordemos que el sol proporciona energía de dos formas diferentes: calor y luz. La emisión de calor es aprovechada mediante espejos de manera que los rayos del sol se concentran en un receptor que alcanza temperaturas de hasta 1,000 Celsius. Este calor se utiliza para calentar un fluido que genera vapor. El vapor finalmente mueve una turbina y produce electricidad. También proporciona luz que se convierte en electricidad a través de paneles fotovoltaicos. Estos equipos están formados por grupos de células o celdas que transforman la luz (fotones) en energía eléctrica por medio de los electrones. Cada año el sol arroja 4 mil veces más energía que la que consumimos, por lo que su potencial es prácticamente ilimitado.

La intensidad de energía disponible en un punto determinado de la tierra depende del día del año, de la hora y de la latitud. Además, la cantidad de energía que puede recogerse está sujeta a la orientación del dispositivo receptor. Actualmente es una de las energías renovables más desarrolladas y usadas en todo el mundo. Entre las energías renovables que más se están empleando, la solar es la más importante hasta el momento, con inversiones millonarias en tecnología e instalaciones. Se construyen decenas de granjas solares alrededor del mundo para generar cientos de megawatts de electricidad, con las cuales se produce energía eléctrica verde o limpia, que ayuda enormemente a combatir el calentamiento global.

 

 

 

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