21 de Octubre de 2019

Opinión QRoo

Los motivos de una crítica

La presidente de la asociación civil Somos Tus Ojos, Fabiola Cortés Miranda...

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La presidente de la asociación civil Somos Tus Ojos, Fabiola Cortés Miranda, arremetió en los términos que acostumbra –duros, agresivos– contra la presidenta municipal de Puerto Morelos, Laura Fernández Piña, colgándole los peores dicterios por una nimiedad, que pudo sí, ser un descuido del ayuntamiento, una torpeza si se quiere –aunque aprobada por unanimidad en el cabildo– pero de ninguna manera una perversidad de la alcaldesa, como deja entender con ira desbordada la periodista, activista y abogada. Hay, por supuesto, situaciones muy claras que explican tal desplante, y a ellas vamos.

Para los gobiernos, para los medios de comunicación, para algunos periodistas y para todo tipo de organizaciones Fabiola Cortés es una figura intimidante. Siempre ha sido una perseguidora acuciosa de la opacidad y la corrupción; mucho antes del fin de la dinastía priista en el estado ya era la principal usuaria del entonces Instituto de Transparencia y Acceso a la Información. Siempre ha señalado corruptelas y malos manejos de todo tipo de instituciones con bases muy sólidas, cuando la mayoría de sus colegas periodistas –no todos, claro– parecían más bien perdidos, dedicados a completar su cuota de notas con sucesos urbanos y entrevistas de banqueta.

Nadie puede discutir la capacidad y calidad demostradas por Cortés a lo largo de su trayectoria, pero desde hace algún tiempo da la impresión de haber confundido su misión como periodista, activista y abogada con la de una pitonisa que dicta a diestra y siniestra oráculos infalibles que todos debemos respetar: se siente algo así como una gobernadora alterna, una guía moral de gobiernos, instituciones y personas, infalible como el Espíritu Santo. No actúa como lo que es, sino como una especie de vicegobernador, como la Pepa Grillo de los poderes, la conciencia de las instituciones que debe ser obedecida, sí o sí. Pero no es solo que la ascensión al ladrillo de la fama le haya causado mareos, sino que hay intereses oscuros que explican sus afanes “justicieros”.

Haber hecho sonadas denuncias ante la PGR de la corrupción del sexenio de Roberto Borge Angulo a través de su asociación civil, que habrían contribuido en cualquier medida –algunos conocedores me dicen que no tanto como ella pretende, pero sin duda sí lo hicieron– a las acusaciones, la persecución y encarcelamiento del ex gobernador Roberto Borge Angulo y asociados, la pusieron en el foco de la opinión pública, incluso a nivel nacional, y le dieron una fama momentánea que ni siquiera ella hubiera sospechado tener. Fue muy meritorio, pero eso también la obnubiló.

La perdimos Houston. Fabiola ya no escribe notas o reportajes: redacta sentencias y evangelios; ya no manifiesta el resultado de sus investigaciones: pontifica. Pretende que se gobierne, se escriba y se actúe justo como a ella se le ocurre y usa ese prestigio ganado por sus señalamientos de principios de sexenio contra los borgistas y sus cómplices, y también contra un extravagante empresario.

Helada madrina

El porqué del exabrupto va más allá de lo que reclama Cortés en sus aseveraciones se lo comentaremos al lector un poco más abajo, pero la antes seria y respetuosa periodista ahora se descose en acusaciones lapidarias.

Acusa a Laura Fernández Piña de pretender “tomarle el pelo” a la ciudadanía por la emisión de una convocatoria para la creación de un comité ciudadano a la que calificó de farsa por estar abierta solo dos días hábiles, del viernes 11 al lunes 14 de enero. Cortés asevera que “Laura Fernández Piña trata de evitar la aplicación transparente del Derecho de Saneamiento Ambiental, pues a diferencia de otros municipios que lo aplican, como Solidaridad, Benito Juárez, Isla Mujeres y Cozumel, donde se creó o se creará un fideicomiso con participación de los propios hoteleros, en Puerto Morelos la alcaldesa quiere tener un consejo ciudadano, pero ‘patito’, donde subalternos se limiten a levantar la mano y autorizar el uso de estos millonarios recursos, sin cuestionamientos”.

El tema es la aplicación transparente del derecho de saneamiento ambiental y la distribución de los recursos que se utilizarán para su implementación.
Ciertamente el tiempo resultó estrecho para los interesados –es un defecto de la convocatoria–, pero de ninguna manera insuficiente para registrar la participación de todos aquellos que cumplieran con las cláusulas, como pretende la justiciera Fabiola.
Más específicamente se refiere a los requisitos de presentación de una carta de antecedentes no penales y una constancia de residencia que se piden el documento, por cierto publicado en dos periódicos de circulación estatal. Según la cancerbera de la transparencia esto dejó fuera a todos aquellos que al momento de conocer la convocatoria no contaban con estos papeles.

Los argumentos de Cortés para descalificar el proceso y a la presidente municipal son que en la convocatoria exigía que se entregara un certificado de residencia y una carta de antecedentes no penales, que no tuviesen más de dos meses de antigüedad. “Es una treta burda e infantil que impedía a cualquier interesado participar, pues es materialmente imposible obtener ambos documentos dentro del plazo dado, en especial considerando que el primero se solicita al propio ayuntamiento, que podía dilatar el trámite”, se quejó. En la página del gobierno municipal de Puerto Morelos, para que lo sepa Fabiola que tanto gusta de la transparencia, se especifica claramente un tiempo de respuesta de tres días, así que la administración municipal no podía caer en retrasos.

La carta de antecedentes no penales, como todos los que la hemos requerido por cualquier razón sabemos, se obtiene en cuestión de minutos. El certificado de residencia, en efecto, tiene un tiempo de resolución de tres días hábiles a partir de su solicitud y sin duda esto no cuadra con las posibilidades expresas en la convocatoria, que deja solo dos jornadas laborables para “requisitar” la solicitud, pero como sucede siempre en estos casos y como situación no prevista, que según la décima base de la convocatoria debía haber sido resuelta por la Comisión de Designación, habría bastado con demostrar que la solicitud del documento se hizo con la antelación posible al cierre de la convocatoria. Esto absolutamente siempre funciona así: son casos en los que se permite una entrega extemporánea por cuestiones de trámites y tiempos burocráticos, impedimentos ajenos a la voluntad del solicitante.

¿Dónde quedó la Fabiola Cortés que conocíamos, que hace menos de dos años entrevistamos en la radio por su destacada labor contra la podredumbre del sistema? ¿Un amparo? Sí: de empeñarse puede proceder, ¿pero cuál sería la utilidad pública de emprenderlo?
La perdimos, Houston.

La dicha inicua…

Fabiola Cortés es conocida por sus éxitos al señalar y denunciar formalmente actos corruptos, en espacial los del sexenio pasado, pero tiene otras historias convenientemente hechas a un lado de su currículo. La abogada tiene su corazoncito, y este latió aceleradamente antes del proceso electoral de 2016, en tiempos en que prácticamente todo mundo barruntaba el triunfo de Carlos Joaquín. Ella no estaba ni mucho menos en el limbo de la neutralidad política y la falta de intereses. Quería hueso.

Fabiola tiene un hermano, Hegel Cortés Miranda, que se desempeñó en el gobierno de Miguel Ángel Mancera Espinosa como titular de la cartera de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades, aunque fue cortado después de la evaluación de julio de 2015.

Sin embargo, como publicó El Financiero, no se conocen antecedentes de corrupción o malos manejos en el desarrollo de su encargo; “más bien resultó uno de los damnificados, pues su lugar fue ocupado por Rosa Icela Rodríguez, quien, pese a ser señalada por perredistas de haber operado desde la Secretaría de Desarrollo Social a favor de los candidatos de Morena, no salió de la estructura y sólo fue cambiada de dependencia”.

Así fue que Hegel Cortés conservó un importante nivel de influencia al interior del renovado equipo mancerista pero también de su partido, el PRD, y en esa calidad su opinión era muy respetada en los tiempos de las definiciones de candidaturas para las elecciones en Quintana Roo. El Sol Azteca tenía deudas con su destacado y disciplinado militante, así que a éste no le fue difícil obtener posibilidades para que su hermana Fabiola, a la sazón bastante conocida y respetada por la opinión pública como periodista, estuviera considerada para las postulaciones para entrar a la coalición PAN-PRD, Una Nueva Esperanza.

Las candidaturas que se le ofrecieron a Cortés, a elegir, fueron para regidora –acaso síndica– en el gobierno que a la postre encabezaría su correligionaria de coalición Cristina Torres Gómez y para diputada a la XV Legislatura por el principio de representación proporcional, ocupando el segundo lugar en la lista del Sol Azteca. El cargo de edil –que estaba plenamente asegurado– al parecer le pareció muy furris a la novel política, así que optó por aspirar a legisladora. No llegó.

Es evidente que haber fracasado en su intento por arribar al congreso le causó una enorme frustración y amargura. Generalmente la experimentada periodista critica con elementos sólidos, mas no es el caso de la acusación contra Laura Fernández.

Homúnculos

Si usted se pregunta por qué la saña contra Laura Fernández, que no es monedita de oro, ni ejerce un gobierno perfecto, pero es sin duda de las que mejor ha hecho su trabajo, ampliamente reconocida, reelegida y con un importante cargo a nivel nacional entre los municipios del país, se lo vamos a decir en pocas palabras: Fabiola Cortés tiene un negocio de consultoría para implementar gobiernos transparentes que ofrece a los municipios, como si no supieran los alcaldes qué es la rendición de cuentas y la erradicación de la opacidad.

Una pista para saber cuáles son los ayuntamientos que tienen buena relación y afortunada crítica por parte de Fabiola Cortés está aquí arriba: son esos a los que les echó flores al tiempo de acusar a Fernández Piña por la bobada que nos ocupa.
Puerto Morelos no le entró y de ahí la respuesta “natural”. Eso es todo.

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