18 de Agosto de 2018

Quintana Roo

Javier trabaja el cuero desde niño

En Cancún hay muchos zapateros, pero pocos talabarteros que reparan artículos de piel.

Javier Benítez Orozco dijo que el oficio de talabartero es similar a la de un zapatero. (Jesús Tijerina/SIPSE)
Javier Benítez Orozco dijo que el oficio de talabartero es similar a la de un zapatero. (Jesús Tijerina/SIPSE)
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Pedro Olive/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- En Cancún es muy común encontrar zapateros, sastres, tapiceros o personas que reparan prendas de vestir; sin embargo, reconstruir piezas de piel es una tarea exclusiva del talabartero, un especialista en confección y arreglo de todo tipo de vestiduras de piel, desde chamarras, cinturones, fundas, carteras, maletas, hasta los mismos zapatos, explicó Javier Benítez Orozco, con experiencia en el oficio desde los 12 años.

Este oficio es posible aprenderlo por herencia familiar o por instrucción de un encargado de taller, aunque los trabajos son similares a un zapatero, la diferencia de estos radica en el trato a los materiales usados y las mismas herramientas.

Originalmente los expertos de este oficio únicamente estaban dedicados a la elaboración de guarniciones (elementos de la espada que sirven para sostenerla o para proteger a la mano o manos que la empuñan), y la fabricación o arreglo de sillas de montar de caballería; con el paso del tiempo, las reparaciones y fabricaciones se fueron diversificando para que al día de hoy estén incluidos cinturones, fundas de celular y fajas para ejercicio, por mencionar algunos.

“En Cancún hay muchos zapateros y talleres de tapizado; sin embargo, la talabartería es escasa, hasta donde he investigado con los colegas zapateros y otros talleres, sus trabajos se limitan a la reparación del calzado, pero no trabajan el cuero”, comentó Javier Benítez Orozco.

Las herramientas utilizadas para este oficio no son difíciles de conseguir, en su mayoría son de un bajo costo y comunes, excepto las máquinas; en cuanto a la materia prima, ésta se adquiere en diferentes ciudades del país como Guanajuato, Nuevo León, Oaxaca, Estado de México y Ciudad de México.

Un trabajo, por muy sencillo que sea, puede llevar al menos 45 minutos, en el caso de reparación de un cinturón, siempre y cuando el talabartero se dedique únicamente a ese trabajo; de las cosas que más tiempo demandan en reparar son prendas de vestir como chamarras o las mismas sillas de caballo o guardas para animales de arrastre como mulas o asnos.

En el centro de Cancún está una talabartería ubicada en el interior de la Plaza Galerías. En el local, además de la fabricación de accesorios a base de cuero o piel, venta de insumos para zapateros, reparación de calzado, bolsas, equipamiento deportivo como (guantes de béisbol, tacos para fútbol, pelotas de fútbol soccer y americano, entre otros).

Gana más en el taller que en la hotelería

Mario Javier Benítez Orozco, originario de Loma Bonita, Oaxaca, es talabartero desde los 12 años de edad, oficio que aprendió del negocio de su padre; con más de 40 años de experiencia, su fidelidad al oficio es tal, que si tuviera la oportunidad de elegir un oficio nuevo, elegiría de nueva cuenta ser talabartero.

El aprendizaje del oficio fue por vocación, y no por obligación, su padre con un taller, tenía al menos 12 trabajadores, y Javier, interesado en aprender de éste, iba al taller, observaba lo que hacía cada uno de los trabajadores de su padre y guardaba los pasos en la mente.

Entre los 12 y 18 años, Javier aprendió el oficio, y llegada la mayoría de edad su padre le dio a escoger entre una carrera para estudiar o un negocio que pudiera poner, decidiéndose por la talabartería, ante la insistencia del papá para que probara con otro oficio, pero el joven se aferraba a este trabajo, por lo que su progenitor terminó por aceptar y enseñarle más de esta especialidad.

“Recuerdo que mi primer trabajo fue hacer una serie de huaraches del 0 al 20; los hice sin mucho problema, y mi papá quedó asombrado, en realidad todo lo había visto en el taller, lo único que hice fue aplicar lo que ya había hecho”, comentó Benítez Orozco.

El negocio lo siguió en su natal Loma Bonita, Oaxaca, la ciudad de las tres mentiras: “Porque no es loma, se fundó sobre una loma, pero se extendió al pie de la misma y ahora está en plano; la gente alega que no es Oaxaca, porque está al límite de Veracruz, pero sí pertenece a Oaxaca; y de bonita, pues sí es bonita”, dijo el talabartero.

A Cancún llegó hace 10 años, apoyado por sus sobrinos Norma y Arturo; encontró trabajo de manera casi inmediata en un hotel; sin embargo, el pago no convenció a Javier, quien pidió ayuda para localizar un taller donde trabajar, y logró estar en cinco talleres especializados en el ramo de la zapatería, sin lograr estar totalmente convencido de trabajar en estos sitios.

Con el apoyo aún de sus familiares, se aventuraron a poner un negocio de este giro, mismo que opera en la Plaza Galerías, con clientes de Cancún y de otros lugares como Playa del Carmen, Puerto Morelos, Isla Mujeres y Tulum.

“Me ha tocado hacer accesorios para personas que hacen espectáculos en los hoteles, accesorios poco comunes como una funda para caguama, fundas de celulares, lentes, machetes, cuchillos, navajas, entre otros”, explicó Javier.

En un lapso de cinco minutos, cinco personas llegaron al local de Javier; las dos primeras preguntaron acerca de la creación de botas especiales para baile, las clientas mostraron una imagen al talabartero y éste enseguida les dijo que podría hacerlo, quedando en mandarle cotizaciones y algunas opciones de cómo podía quedar el producto final.

Las otras personas llegaron para una reparación de suela de calzado para dormir, y dos cinturones más, el tiempo mínimo de entrega fue de cuatro días a partir de la recepción del pedido.

“En ocasiones con tal de quedarnos con la chamba mentimos en los tiempos, y digo mentimos porque en su momento lo hice, ahora es una práctica en la que estoy trabajando, para dar tiempos que puedo cumplir, y por eso mínimo doy cuatro; sólo en casos donde sea urgente, entonces sí hago excepciones”, señaló Javier.

Para Benítez Orozco, lo más importante es que el cliente se vaya satisfecho, con la calidad del trabajo y respetando el tiempo de la entrega; si su producto no cumple una de estas, ha regalado su trabajo.

Herramientas básicas:
-Cuchillo
-Martillo
-Pinzas
-Suelas
-Pegamento
-Banco de acabar
-Máquina
-Cinta métrica
-Chaira (para sacar y asentar el filo)

Complementarias:
-Tabla de madera blanda (para los cortes)
-Picahielo
-Lezna (para agujerear el cuero)
-Compás
-Rallador de madera
-Figuras y números (para grabarlos en la piel)
-Remachadora (para fijar broches a presión)

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